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2012-07-10 | 
 María de Itatí es María Madre del pueblo correntino
Solemnidad de Nuestra Señora de Itatí
Patrona de la Arquidiócesis de Corrientes
9 de julio de 2012
 
La advocación de Nuestra Señora de Itatí es una concreción admirable de la misión materna que María recibió de su Hijo agonizante en aquel primer Viernes Santo de la historia: “Al ver a la Madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu Madre”. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa” (Juan 19, 26-27). Esa es la perspectiva que debe ilustrar nuestra celebración de hoy. María de Itatí es María Madre del pueblo correntino. Jesús ve en él a Juan, el “discípulo amado”, porque es el Apóstol que correspondió con mayor fidelidad a su amor redentor. El amor filial de este pueblo a María debe ser como el de Juan, que supo abrirle la casa de su corazón mediante una generosa coherencia de vida, expresada en el seguimiento de su Maestro hasta la Cruz. Para ello es urgente que la fe cristiana, identificación de este noble pueblo de Corrientes, llegue realmente a la conversión y a un comportamiento moral y ético que abarque todas las manifestaciones de su vida: cultura, educación, seguridad, legislación, honesto ejercicio de las diversas responsabilidades, privadas y públicas. Es inimaginable un Juan trampeando a los demás, manipulando la enseñanza que Jesús le había confiado y acomodando el Evangelio a los intereses mezquinos del mundo. Es imposible pensarlo. Renegaría de la filiación que Jesús le había confiado designándole a María como Madre.

Corrientes es un pueblo orgulloso de la Virgen de Itatí, su tierna Madre. Me refiero a todo el pueblo, desde sus dirigentes sociales y políticos hasta sus ciudadanos por nacer. Las valores evangélicos que teóricamente lo conducen, desde los albores de su constitución como pueblo argentino, están allí, en sus tradiciones populares y en los labios inspirados de su Iglesia. El Papa Benedicto XVI llama a renovar la fe. Me refiero a esa fe que impulsa nuestras multitudinarias peregrinaciones y nuestras humildes y piadosas plegarias. Nuestro pueblo correntino ha adquirido justa fama de heroico defensor de los intereses de la Patria. La fuente inspiradora de esa enorme y valiente actitud está, sin duda, en su proverbial religiosidad. María de Itatí mantiene abierta esa “fuente”, desde su corazón materno y este amado Santuario, donde hoy celebramos festivamente su dulce Nombre. Pero, ¡qué grande es el compromiso que contraemos ante ella! Desde las austeras líneas que relatan el milagro de las bodas de Caná sigue exhortándonos, con la misma seguridad de entonces: “Hagan lo que él les diga” (Juan 2, 5). Es preciso que, como aquellos sencillos servidores, hagamos caso a María, nuestra Madre, que nos aconseja que le hagamos caso a Jesús. Como consecuencia se producirá lo que nuestra vida necesita para su pleno desarrollo, dignidad y auténtico bienestar.

Existe un obstáculo difícilmente sorteable: el poder de la gracia de Cristo, que ha vencido el pecado y anulado la muerte, enfrenta mentalidades y corazones drogados por el relativismo, el engaño, el odio, la incredulidad práctica de innumerables bautizados, la indiferencia de quienes debieran ocuparse de llevar a cabo la evangelización. No obstante, María sigue cumpliendo su misión maternal y conduce a muchos alejados a encontrarse con el Salvador. Su atracción prodigiosa no termina en ella, sino en el verdadero bien de sus atraídos: Jesucristo. La Iglesia tendrá que ajustar su pastoral para acoger a mucha gente maltrecha y enferma por el pecado, para ver qué hacer, conforme a los medios que su Fundador depositó en ella, para que el mundo crea y viva el Misterio que celebra. María de Itatí cuida a sus hijos correntinos, los amonesta dulcemente y les indica el camino de la fidelidad. Es necesario que el pueblo sepa distinguir su voz en medio de la aglomeración causada por el engaño y las falsas promesas de felicidad.

Roguemos también, por su intercesión, para que el pueblo argentino mantenga la orientación jurada con su Independencia, hace casi 200 años. Si algunas personas o sectores se han apartado de aquel original propósito patrio, que decidan volver al camino emprendido entonces.
¡TIERNA MADRE DE ITATÍ, RUEGA POR NOSOTROS Y POR LA PATRIA!


+ Mons. Domingo S. Castagna
Arzobispo Emérito de Corrientes

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