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2019-09-02 | Buenos Aires, 30 de agosto de 2019
MENSEJE DE MONSEÑOR ANDRES A LA COMUNIDAD PARROQUIAL DE SANTA ROSA DE LIMA

Querido P. Pablo, párroco,
y Comunidad parroquial de Santa Rosa de Lima:

Aprovecho la providencial ocasión de la fiesta patronal para saludar afectuosamente al P. Pablo, párroco, y a toda esa querida comunidad parroquial, que fue colocada bajo la protección de esa gran santa que fue Rosa de Lima, Patrona de América Latina y entre las primeras santas de este continente. Su protección la tenemos asegurada, pero la otra parte por la cual la Iglesia nos acerca a los santos y santas es tarea que nos corresponde a cada uno, tarea que consiste en dejar que el ejemplo de sus vidas nos ayude a vivir más cristianamente las nuestras. Que ella nos ayude, como muy bien dice el lema de esta novena y fiesta patronal, “a ser una comunidad misionera”.

Rosa de Lima tomó tan en serio su bautismo que, a quien conoce algo de su biografía, lo deja perplejo, porque esta santa se fue a los extremos. Sí, a los extremos del amor que la llevó a quien ella se entregó totalmente. Su vida, vivida en el despojo total de sí misma, tiene sentido y se convierte en un luminoso testimonio solamente si la contemplamos desde Jesucristo crucificado. Él la enamoró, ella se dejó amar por Él, y así, aun con lo poco que tenía socorría diariamente a los pobres del barrio. Enamorada de Jesús, no puede guardarse para ella ese amor, sino que lo irradia hacia todos aquellos con quienes se encuentra.

Nos hace un bien enorme recordar a nuestra Patrona como la mujer comprensiva frente a sus prójimos: disculpa los errores de los demás, perdona las injurias, se empeña en hacer retornar al buen camino a los pecadores, socorre a los enfermos. Se esfuerza en la misericordia y la compasión. Podemos imaginarnos qué bien se sentían aquellos que se acercaban a Rosa y aquellos a quienes ella misma atendía. Una persona así irradia ese clima de comunión y fraternidad que todos anhelamos vivir. ¡Cuánta necesidad tenemos hoy de esos testimonios! ¡Qué bien nos haría a los argentinos levantar la mirada y aprender de la grandeza de los santos y santas para tener la valentía de dejar de lado desconfianzas, superar desencuentros, apasionarnos por la justicia y animarnos a ser misericordiosos!

Pensando en la extraordinaria Santa que los protege y anima a ser santos, me hace mucho bien compartir con ustedes la alegría de la fe, el precioso don del bautismo, y el envío misionero, que a todos nos haga audaces y fervorosos testigos de Jesucristo; sin miedos ni vergüenza de mostrarnos cristianos que acuden al templo, participan activamente en la Eucaristía, se acercan con frecuencia al sacramento de la Reconciliación, y responden siempre con una palabra buena o un gesto de respeto aun a aquellos que nos tratan mal.

Les deseo una feliz fiesta de Santa Rosa y espero encontrame pronto con ustedes. Mientras tanto me encomiendo a sus oraciones y les prometo las mías. Que nuestra Santa Patrona nos bendiga y proteja a todos.

†Andrés Stanovnik OFMCap
Arzobispo de Corrientes

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