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MARIA DE ITATI Y LA SANTISIMA CRUZ FUERZA DE FE, ESPERANZA Y AMOR

La Iglesia Particular de Corrientes comenzará a transitar hoy su Año Jubilar, celebrando el Centenario de la Creación de la Arquidiócesis.
El Año Jubilar se inicia este 3 de febrero, recordando la fecha en que el papa Pío X, firmó el decreto de la creación de la Diócesis de Corrientes.
El Jubileo es un tiempo de celebración que se extenderá hasta el 28 de noviembre, y cuya celebración central será el sábado 2 de octubre, en la que se contará con la presencia de los obispos de esta región noreste del país.

Nuestros símbolos

El acto de apertura del jubileo que se realizará a cabo hoy estará presidido por las imágenes de la Virgen de Itatí y de la Santísima Cruz de los Milagros, símbolos de la primera evangelización y de la religiosidad cristiana católica de nuestras tierras.
Desde hace 3 años, vivimos un Trienio de Preparación para el Centenario que inició monseñor Domingo Salvador Castagna, Arzobispo emérito.
Monseñor en su Primer Carta Pastoral, en el año 2006 expresaba que “volver a los signos característicos de la primera evangelización exige creatividad y la decisión de someterse al sano control de los valores cristianos que la sustentaron. El homenaje multitudinario de nuestra gente está referido, principalmente, a la Cruz de los Milagros y a María de Itatí. Signos expresivos de la fe religiosa, proyectados en la cultura del pueblo correntino, mayoritariamente católico”.
Luego, monseñor Andrés Stanovnik en la Segunda Carta Pastoral resaltaba que “los signos, con los cuales nuestro pueblo correntino fue expresando su fe, su esperanza y su amor en Dios, son también hoy para nosotros fuentes preciosas para renovar nuestra vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad”.
“La Cruz de los Milagros –continuo diciendo- representa el signo más grande del Amor de Dios por su pueblo: “Sí, Dios amó tanto al mundo que le entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna” (Jn 3, 16). Es el signo de Cristo sufriente, admirable señal de amor en su cuerpo entregado y su sangre derramada (cf. Jn 15, 13). Queremos
ser, con la ayuda de Dios, discípulos y misioneros de ese amor.
“La Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí, tiernísima Madre de Dios y de los hombres, bajo cuya advocación y por más de tres siglos, los correntinos y correntinas, y tantos otros devotos suyos, aprendieron el camino hacia Jesús y en su amistad encontraron el perdón, la paz y el sentido cristiano a sus sufrimientos y alegrías. María de Itatí, que alcanzó
a estar al pie de la cruz, en comunión profunda de madre y discípula, es la que mejor nos enseña cómo se llega hasta su Hijo Jesús, mientras nos acompaña en su seguimiento”.
El pasado año, en la Tercera Carta Pastoral, monseñor Stanovnik retomaba esto y resaltaba que “ambos signos, que fueron decisivos en los albores de la evangelización y luego marcaron la conformación social y cultural de nuestro pueblo, continúan vivos y consustanciados con el alma del pueblo correntino que, en diversos momentos de su historia, descubrió en ellos la fuente de vida y de verdad para superar grandes adversidades. También nosotros necesitamos volver a esos signos, encontrar en ellos las razones más profundas que dan sentido a la vida y al esfuerzo por construir una convivencia más justa y más fraterna. Queremos descubrir en estos signos la misteriosa fuerza de fe, de esperanza y de amor, que necesitamos para hacer frente a las oportunidades y peligros del tiempo presente”


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