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MONSEÑOR STANOVNIK EN ITATI

"En María, junto a la Cruz, encontramos el lugar más significativo y bello, para consagrarle nuestro Centenario"

En la santa Misa de las 9,30 en la Basílica "Nuestra Señora de Itatí" el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, consagró a la Virgen Morena el Centenario de la Diócesis, que nuestra iglesia particular esta celebrando en este 2010.
"Hemos venido hasta la Casa de María de Itatí, a quien con amor invocamos Tiernísima Madre de Dios y de los hombres -comenzó diciendo en su Homilía-. Esa hermosa invocación nos hace sentir que estamos en familia, congregados en torno a nuestra Madre. Ella, la Virgen Peregrina, nos acompañó en la reciente apertura del Jubileo Arquidiocesano, junto a la Cruz de los Milagros, ofreciéndonos un marco imponente a la celebración que vivimos en la explanada junto al puente General Belgrano. Hoy estamos aquí, como peregrinos, para encomendarle a ella, ante la Cruz fundacional de nuestro pueblo, el Año centenario. Nos encomendamos a María, nuestra Madre, para que ella nos enseñe a consagrarnos totalmente a Dios y a estar al servicio de nuestros hermanos".
"En realidad -continuó diciendo-, nos consagramos a Dios, porque él se “consagró” totalmente a nosotros. Consagrar quiere decir dedicar algo total y exclusivamente para un determinado fin. Dios Padre se entregó totalmente por amor a nosotros en su Hijo Jesucristo. En este sentido, podríamos decir, que Jesús se “consagró” enteramente por nosotros, hasta el extremo de dar la vida. Así, vemos que el acto de consagrar es un acto de amor. La consagración se comprende solamente en la lógica del amor. Por eso, decimos que realizamos esta consagración ante la Cruz de los Milagros, porque en ella vemos el signo más claro del Amor que Dios nos tiene. Nuestra consagración es así una respuesta de amor al Amor de Dios, que se nos reveló en Jesucristo. La Virgen Madre fue el camino más corto que eligió Jesús para llegar hasta nosotros y revelarnos su amor. También para nosotros, ella es el camino más corto para que podamos llegar a Jesús y expresarle a él nuestro amor. Por eso, hoy hemos venido aquí como peregrinos para responder al amor de Cristo que se hizo peregrino por amor a nosotros. Y en María de Itatí, junto a la Cruz, encontramos el lugar más significativo y bello, para consagrarle nuestro Centenario".

Tiempo jubilar
Monseñor Stanovnik resaltó luego que el Centenario "es un tiempo en el que Dios está más cerca de su pueblo y nosotros más sensibles a su presencia, decíamos el día de la apertura. Es un tiempo para dejar que el Espíritu Santo afiance nuestra amistad con Jesús. Así como la amistad humana se fortalece mediante la cercanía y el trato frecuente con el amigo, así también se fortalece la amistad que estamos llamados a vivir con Dios. En ese sentido, al consagrarnos a nuestra Madre, le vamos a pedir principalmente dos cosas: primero, que ella nos acerque más a Jesús y nos conceda un gran amor a su Divino Hijo, como le rezamos en la oración Tiernísima Madre; y segundo, que nos enseñe el camino de la Iglesia, donde aprendemos a compartir ese amor y a participar activamente en la comunidad, para dar un testimonio creíble en la sociedad de que Dios ama entrañablemente a todos los hombres y mujeres"
Sobre el final de su Homilía el Pastor de Corrientes expresó que "el Jubileo es un tiempo extraordinario para que nuestra Iglesia arquidiocesana sea más santa y crezca no por proselitismo, sino por ‘atracción’: como Cristo ‘atrae todo a sí’ con la fuerza de su amor”. La Iglesia “atrae” cuando vive en comunión, pues los discípulos de Jesús serán reconocidos si se aman los unos a los otros como Él nos amó (cf. Rm 12, 4-13; Jn 13, 34), nos dijo el Santo Padre en Aparecida. La felicidad que buscamos la vamos a encontrar en la medida en que dejemos que el Espíritu Santo nos lleve por el camino de la santidad. La persona, que deja actuar al Espíritu Santo en su vida, mientras ama cumplir la voluntad de Dios y se esfuerza por ser un buen ciudadano, con su testimonio coherente promueve, aun en la sociedad terrena, un nivel de vida más humano (LG 40). El amor a Dios no se puede separar de los compromisos que tenemos en nuestra vida privada y de las obligaciones civiles que tenemos como ciudadanos".

LEER TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÌA: http://www.arzcorrientes.com.ar/vernoticia.php?id_new=1080
MAS FOTOS DE LA CONSAGRACION: http://picasaweb.google.com/arzctes/ConsagracionDelCentenarioAMariaDeItati#

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