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El Papa invitó a jóvenes del mundo a no temer a los desafíos de hoy

En un mensaje con motivo de la jornada que la Iglesia celebrará el 28 de marzo, los animó a afrontar la desocupación y las incertidumbres de la crisis, y a no renunciar a la fe. También instó a no tener miedo a la opción de la vida consagrada.
El Papa invitó este lunes a los jóvenes del mundo entero a no tener miedo de los grandes desafíos de la actualidad ni de la "opción radical" de la vida consagrada.
En un mensaje difundido con motivo de la XXV Jornada Mundial de la Juventud, que el mundo católico celebrará el 28 de marzo, Benedicto XVI dijo a los jóvenes que no deben temer la desocupación y las incertidumbres de la crisis ni renunciar a la fe, que los ayudará a "dar un sentido pleno a sus opciones" y "calidad a su existencia".
Al referirse a la crisis económica, el Pontífice reiteró "algunos grandes desafíos actuales" e invitó a los jóvenes a no esquivarlos: ecología, redistribución de los bienes, control de los mecanismos financieros, lucha contra el hambre en el mundo, defensa de la dignidad y de la vida y "buen uso" de los medios de comunicación social.
"No se trata -dijo el Papa- de cumplir actos heroicos o extraordinarios, sino de actuar haciendo fructificar los propios talentos y las propias posibilidades y trabajando por progresas constantemente en la fe y el amor".
Fe -agregó Ratzinger citando a Juan Pablo II- a la que los jóvenes deberían cercarse sabiendo que "el cristianismo no es por encima de todo una moral, sino experiencia de Jesucristo, que nos ama personalmente, a los jóvenes y a los viejos, a los pobres y a los ricos, incluso cuando lo abandonamos".
Tras invitar a afrontar un proyecto de vida guiado por la fe y los mandamientos, Benedicto XVI afirmó que "escucharlos y ponerlos en práctica no significa alienarse, sino hallar el camino de la libertad y del amor auténticos, ya que los mandamientos no limitan la felicidad, sino que indican como encontrarla".
El Pontífice, al invitar a los jóvenes a no tener miedo de abrazar la vida religiosa, dijo que "Jesús no se cansa nunca de dirigir su mirada de amor y de llamar a ser discípulo suyo, aunque a algunos les propone una opción más radical", la de la vida consagrada.

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