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:: Jueves 25: Día del Niño por Nacer, actividades de la Pastoral Familiar

Hoy - 25 de Marzo-  es el Día del Niño por Nacer, y el Secretariado de Pastoral Familiar de la Diócesis celebrará esta jornada con actividades especiales de concientización sobre “la dignidad de la vida por nacer”.
La Pastoral repartirá en la Peatonal Junin, y en la Plaza Vera, volantes a los peatones, así como un texto con una Declaración elaborada por la Pastoral, con el acompañamiento del Arzobispo, monseñor Andrés Stanovnik, y de sus sacerdotes asesores.

Texto de la Declaración
Con motivo del Día del Niño por Nacer, el Secretariado Arquidiocesano de Pastoral Familiar –en el marco del Centenario de la creación de la Diócesis de Corrientes– desea compartir esta reflexión sobre la familia y la vida humana, empezando por recordar el Decreto Presidencial 1406/98, que declaró celebrar este día en todo el ámbito de la República Argentina.
En efecto, dicho decreto, entre sus considerandos, afirma:
“Que el niño, tanto antes como después del nacimiento "para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión", como lo señala la Convención sobre los Derechos del Niño, lo que incluye un especial cuidado de su salud tanto psíquica como física.
Que la vida, el mayor de los dones, tiene un valor inviolable y una dignidad irrepetible.
Que el derecho a la vida no es una cuestión de ideología, ni de religión, sino una emanación de la naturaleza humana.
Que la calidad de persona, como ente susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones, deviene de una prescripción constitucional y para nuestra Constitución y la Legislación Civil y Penal, la vida comienza en el momento de producirse la concepción.”
La familia merece el título de “santuario de la vida” cuando la realidad preciosa y sagrada de la vida humana es respetada desde su concepción hasta su fin natural. Así lo reconocen también la Constitucional Nacional y las de muchas Provincias .
Ese santuario de la vida, que es la familia, se funda en el matrimonio, elevado por Cristo a la dignidad de sacramento, constituido por la unión estable, perdurable, entre un varón y una mujer que comparten un proyecto común abierto a la comunicación de la vida. Por eso no se la puede equiparar a ningún otro tipo de unión.
En ese santuario, el hijo es fruto y signo de la mutua donación personal y del amor y fidelidad esponsales. Esta fidelidad comporta el recíproco respeto y derecho de cada esposo de llegar a ser padre o madre “a través de”, es decir “en el cuerpo y a través del cuerpo del otro”. Poseen un derecho que es exclusivo de ellos en cuanto tales: ser padre y madre, uno a través del otro. El derecho de los padres no es al hijo, sino los actos naturales que de suyo se ordenan a la procreación. Esto se sustenta en la consideración del hijo como un don, no como una propiedad sobre la cual se tienen derechos absolutos. En esto consiste la verdadera responsabilidad de los padres respecto a quien ha de nacer. El hijo tiene derecho a ser concebido, llevado en las entrañas, traído al mundo y educado en el matrimonio.
El matrimonio y la familia son como una “Iglesia doméstica” , ámbito privilegiado de transmisión de la vida y comunicación de la fe.
El sacramento del matrimonio comunica a los esposos el don de la gracia que es fuente de santificación personal y conyugal, y genera una espiritualidad propia de los cónyuges en cuanto laicos, esposos, padres y ciudadanos.
El primer ámbito donde se vive esta espiritualidad-misión es el hogar y el trabajo donde cada día se desenvuelve la vida. El segundo ámbito donde la familia vive y se proyecta es la comunidad eclesial. Además de su inserción eclesial, el matrimonio y la familia poseen una evidente dimensión civil y social. La familia es la 'célula original de la vida social'.
La experiencia de “hogar” es la condición básica para recibir la fe en la familia: esa experiencia crea un clima y un modo de vivir los vínculos donde los padres no necesitan ser ni maestros ni catequistas, sino simplemente padres .
En el Día del Niño por Nacer expresamos nuestra cercanía y nuestro apoyo a todas las acciones que defiendan la vida humana contra toda amenaza violenta, especialmente las que tiendan a proteger la vida humana desde su concepción hasta su fin natural; y renovamos nuestro compromiso de comunión y de solidaridad con todos aquellos que viven situaciones de dolor y marginación en el seno de sus familias.

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