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Papa: “La mejor noticia de la historia” necesita de cristianos “testigos valientes”

En la audiencia general, recordó que la Iglesia celebrará durante estos 50 días el misterio de la Resurrección. Lo definió como un hecho real que funda nuestra fe y esperanza. Y llamó a los fieles a anunciar la buena nueva traduciéndola en acciones.

Desde Castel Gandolfo –donde reposa por un breve período- ha llegado el miércoles expresamente Benedicto XVI para celebrar la acostumbrada audiencia general de los miércoles. Bañada por el sol, la plaza de San Pedro acogió a numerosísimos fieles y peregrinos de todo el mundo.

“En estos días, la Iglesia celebra el misterio de la resurrección y siente la alegría del triunfo de Cristo sobre el mal y la muerte, que inunda no sólo la Octava de Pascua, sino que se prolonga por 50 días hasta el Domingo de Pentecostés –les dijo el Papa-. Tras el llanto del Viernes Santo, después del silencio del Sábado Santo, viene un anuncio espléndido: “Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón” (Lc 24,34). Ésta es la mejor noticia de toda la historia”, “es la “buena noticia” por excelencia, es el “Evangelio” anunciado y transmitido en los siglos, de generación en generación”.

Y es que “la Pascua de Cristo es el acto supremo e insuperable del poder de Dios -recalcó-. Es un acontecimiento absolutamente extraordinario, el fruto más bello y maduro del “misterio de Dios”“.

“Es hasta tal punto extraordinario que resulta inenarrable en sus dimensiones propias que escapan a nuestra capacidad humana de conocimiento e investigación –admiró Benedicto XVI-. Y sin embargo también es un hecho “histórico”, real, testimoniado y documentado”; “es el acontecimiento que funda toda nuestra fe”; “es el acontecimiento central en el que creemos y el motivo principal por el cual creemos”.

Como señaló el Papa, “el Nuevo Testamento no describe concretamente la resurrección de Jesús”, sino “los testimonios de aquellos que lo encontraron personalmente una vez resucitado”. “Los ángeles dieron esta noticia, invitando a las mujeres a que la transmitieran a los discípulos”; “de este modo, a través de las mujeres del Evangelio, ese mandato divino llega a todos y cada uno para que, a su vez, transmitan a los demás, con fidelidad y valentía, esta misma noticia: una noticia bella” y “portadora de gozo”.

En este punto el Papa quiso elevar su acción de gracias a Dios por los innumerables creyentes en Cristo que, a lo largo de los siglos, “jamás han desfallecido en el mandato fundamental de anunciar el Evangelio que habían recibido”. Y es que “la buena noticia de la Pascua requiere la obra de testigos entusiastas y valientes”, subrayó; y “cada discípulo de Cristo, cada uno de nosotros, está llamado” a este testimonio. Pero “la “noticia” de la vida nueva en Cristo debe resplandecer en la vida del cristiano, debe ser viva y operante en quien la porta, realmente capaz de cambiar el corazón, toda la existencia”, advirtió el Papa.

Sólo podemos ser testigos del Señor -puntualizó- “a partir y en referencia continua a la experiencia pascual, aquella que María Magdalena expresa anunciando a los demás discípulos: “He visto al Señor”“.

Cada discípulo de Cristo, cada uno de nosotros, está llamado a ser testigo. Este es el mandato preciso, exigente y exaltador del Señor Resucitado". "Seremos realmente y hasta el final testigos de Jesús resucitado cuando dejemos que el prodigio de su amor se manifieste en nosotros; cuando en nuestras palabras y sobre todo en nuestros gestos, en plena coherencia con el Evangelio, se pueda reconocer la voz y la mano del mismo Jesús".

Precisamente “en este encuentro personal con el Resucitado –insistió Benedicto XVI- está el fundamento indestructible y el contenido central de nuestra fe, la fuente fresca e inagotable de nuestra esperanza, el dinamismo ardiente de nuestra caridad”.

El Papa ha invitado a los fieles a traducir la buena nueva de la Pascua en buenas acciones, capaces de contrastar el sufrimiento, la violencia y las incomprensiones que hoy afligen al mundo: “La celebración del Misterio pascual, la contemplación gozosa de la Resurrección de Cristo, que vence el pecado y la muerte con la fuerza del Amor de Dios, es ocasión propicia para redescubrir y profesar con más convicción nuestra confianza en el Señor resucitado, quien acompaña a los testigos de su palabra obrando prodigios con ellos”.

En sus saludos en diversas lenguas, en ruso Benedicto XVI expresó su alegría porque la Solemnidad de la Santa Pascua este año se ha celebrado en el mismo momento tanto entre católicos como entre ortodoxos. Que “sea ocasión de un renovada fraternidad y de una colaboración cada vez más intensa en la verdad y en la caridad”, fue su deseo.

Fuente: COPE y Radio Vaticano

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