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VIERNES 9

Ordenación sacerdotal de Cristian Alejandro Correa, en Tabay

Hoy  viernes 9, a las 20, Cristian Alejandro Correa será ordenado sacerdote en su pueblo, Tabay. La ceremonia, que se realizará en la sede del Club Social, estará presidida por el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik y además de su madre y sus hermanos, lo acompañarán sacerdotes de la Arquidiócesis.
Ya como sacerdote, Cristian oficiará su primera misa el sábado, en la Capilla “Virgen de Itatí”, de Tabay.
Cristian es el sexto de siete hermanos, cinco de ellas mujeres, tres viven en el pueblo, otras dos en Corrientes, y su hermano en Moreno, provincia de Buenos Aires. Nació el 28 de octubre de 1982. Su papá, Andrés Avelino Correa, falleció cuando él era pequeño y trabajaba como tractorista en la empresa Ayuí; y su mamá, María Álvarez, era ama de casa y fue quien sacó adelante a todos sus hijos.
Sin saber cómo explicarlo, Cristian tiene claro que él siempre se sintió llamado por el Señor, desde pequeño hubo algo de la Iglesia que lo atraía. Confiesa que antes, en su pueblo, el pensaba que, así como desde el Ejército llamaba a los jóvenes de determinada edad a sumarse a sus filas, la Iglesia también salía a convocar a quienes deseaban ser sacerdotes.
Cuando estaba terminando la primaria, en la escuela Nº 11, escuchó que en la parroquia invitaban a los chicos que quisieran seguir sus estudios en el Seminario Menor “Nuestra Señora de Itatí”, en Corrientes, y él tomó la decisión de seguir ahí sus estudios, aún antes de consultarlo con su mamá. Ella, con la generosidad propia del corazón de las madres, aceptó su decisión y le permitió dejar la casa y el pueblo para que Cristian pudiese estudiar en Corrientes. Él recordó ese momento de su vida para manifestar que fue él quien tomó aquella determinante decisión y que no fue influenciado por su madre, como tantos otros padres que empujan a sus hijos a seguir determinado camino en su vida.
Allí, con el correr de los años, fue sintiendo más fuerte el llamado sacerdotal, y confiesa que en mucho influyó el ejemplo y el testimonio de quien entonces era formador en el Seminario Menor, el padre Julio Vallejos, hoy cumple tareas pastorales como asesor del Seminario Interdiocesano “La Encarnación”.
De su último año en el Menor, recuerda que una vez, cuando todavía eran sólo dos de sus compañeros los que sabían de sus decisión de ser sacerdote, entró a buscar el alba, la estola y otras vestimentas sacerdotales del padre Julio, un profesor le preguntó “¿y vos Cristian, que vas a estudiar?”, él sin dudar le dijo “mi sueño es algún día poder usar esta vestimenta”. Está a horas de cumplir ese sueño que desde chico fue madurando en su corazón.
Cristian ingresó al Seminario Mayor en 2002. Cuando les contó a sus hermanos la decisión que tomó, recordó que ellos tuvieron diferentes reacciones, que a unos les costó más que a otros hacerse a la idea de que su hermano iba a ser sacerdote, pero que todos lo apoyaron incondicionalmente.
Sus primeras tareas pastorales mientras se formaba las realizó en la parroquia Inmaculada Concepción, de Barranqueras, junto al padre Sergio Jiménez, mientras cursaba Filosofía. Cuando pasó al curso de Teología, fue asignado a la parroquia Nuestro Señor Hallado, de Empedrado, y después a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el barrio Mil Viviendas, de Capital.
En el año 2008, culminó su formación en el Seminario Mayor, como él desea prestar sus servicios pastorales en el interior, cerca de la gente de campo, el Arzobispo acordó con él enviarlo a Caa Catí, en la parroquia Inmaculada Concepción, donde actualmente esta asignado.
Cristian fue ordenado diacono el 21 de agosto de 2009, en la Iglesia Catedral, y está a horas de convertirse en el primer sacerdote que Tabay le dará a la Arquidiócesis de Corrientes.
Cuando ingresó al Seminario, y más aún ahora, Cristian contó que les pide constantemente a sus hermanos que lo traten como siempre, porque él simplemente va a seguir siendo “su hermano”; y a su mamá, le pide lo mismo, que lo trate como a un hijo que precisa siempre que le llamen la atención o le muestren sus errores porque “ese es el rol de ella, seguir siendo mi mamá, y yo, más allá de que sea sacerdote, voy a seguir siendo su hijo, su autoridad, como su cariño, nunca va a cambiar sobre mi”.

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