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El Seminario Menor festejó sus 70 años de vida

Con una santa Misa presidida por el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, el Seminario Menor Arquidiocesano “Nuestra Señora de Itatí” celebró su 70° Aniversario.
Cientos de fieles, vinculados al Seminario por distintos motivos: alumnos, ex alumnos, familiares, vecinos, amigos; así como numerosos sacerdotes que fueron en su momento internos, docentes, formadores y rectores; estuvieron presentes en este festejo.
De esta manera se dio comienzo a una serie de celebraciones que se desarrollarán a lo largo de este 2010.
Monseñor Stanovnik resaltó en su Homilía que el aniversario se enmarca en otras celebraciones que vivimos actualmente: el Año Sacerdotal; el Centenario de la creación de nuestra Diócesis y el Bicentenario de nuestra Patria.
“Agradecemos a Dios el bien que hemos recibido mediante el Seminario y el Colegio. Nos sentimos agradecidos”, manifestó el Pastor e instó en esta fecha especial a “cuestionarnos si respondimos a este Don de Dios. Revisamos y vemos que no respondemos como Dios nos responde: él nos da todo, ¿nosotros? Tal vez sólo cumplimos el mínimo”.
“Ahora tenemos que proyectarnos con un espíritu renovado”, dijo.
Haciendo referencia al texto del Evangelio, el Arzobispo remarcó que Cristo “nos muestra el camino de la vida. Él nos amó, nos ama y nos seguirá amando. Hoy, en particular, agradecemos ese amor manifestado en estas dos instituciones: Seminario y Colegio”.
“El camino de Jesús lleva a la comunidad, nos hace Iglesia. Son necesarios maestros y pastores con sabiduría para guiarnos por el camino de Jesús y de la comunidad”.
“El Seminario Menor es un punto de referencia de la pastoral vocacional, con oportunas formas de acogida y oferta de informaciones para aquellos adolescentes que están en búsqueda de la vocación o que, decididos ya a seguirla, se ven obligados a retrasar el ingreso en el Seminario por diversas circunstancias, familiares o escolares. Como siempre ha sucedido en la historia de la Iglesia, se constata el fenómeno de vocaciones sacerdotales que se dan en la edad adulta”.

Seminario y Colegio
Monseñor Stanovnik resaltó luego la convivencia en el edificio de dos instituciones: el Seminario Menor Arquidiocesano y el Instituto Privado Católico; “estas son casas donde aprendemos a conocer más a Jesús y a ser mejores personas. El “Colegio del Seminario” fue elegido y llamado a ser un centro de alta calidad educativa y profunda vida espiritual. No hay ninguna otra institución que pueda suplir lo que están llamadas a dar de sí estas dos instituciones. Por algo están aquí y es responsabilidad nuestra que eso se cumpla”.
“Estas casas de formación humana y cristiana deben ser un verdadero centro de irradiación espiritual. Se tiene que notar que un joven está siendo formado en el Colegio del Seminario y mucho más si ese joven está en el Seminario. Son jóvenes que estudian en serio, que se esfuerza por ser buenos compañeros, que saben divertirse sanamente y, sobre todo, que aman a Jesús y les gusta estar con él”.
“Ambas instituciones están bajo el cuidado maternal de Nuestra Señora de Itatí. Ella, junto a la Cruz de su Hijo, nos protege y nos enseña a mirarlo y aprender de él. Ella es discípula y maestra de su Hijo, porque aprendió con mucho dolor a mirarlo con amor cuando fue levantado en alto. Ella puede y quiere enseñarnos esa mirada que transforma la mente y corazón y fortalece nuestros pasos para ser mejores cristianos y buenas personas”.

Seminaristas

Finalizando se refirió a la vocación manifestada por los internos, diciendo que “la vocación sacerdotal tiene, con frecuencia, un primer momento de manifestación en los años de la preadolescencia o en los primerísimos años de la juventud”.
“La Iglesia, con la institución de los Seminarios menores, toma bajo su especial cuidado, discerniendo y acompañando estos brotes de vocación sembrados en los corazones de los muchachos. Su propuesta educativa tiende a favorecer oportuna y gradualmente aquella formación humana, cultural y espiritual que llevará al joven a iniciar el camino en el Seminario mayor con una base adecuada y sólida”.
“Colaborar con los niños para prepararse a seguir a Cristo Redentor con espíritu de generosidad y pureza de intención: es el fin del Seminario Menor. Que los alumnos, bajo la dirección paterna de sus superiores, secundada por la oportuna cooperación de los padres, lleven un género de vida que se avenga bien con la edad, espíritu y evolución de los adolescentes, y se adapte de lleno a las normas de la sana psicología, sin dejar a un lado la razonable experiencia de las cosas humanas y el trato con la propia familia”


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