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MONSEÑOR STANOVNIK

El mal crónico de la desunión de los argentinos se cura únicamente con reconciliación

“Nuestro pueblo nació al pie de la cruz junto a María; también nosotros la hemos recibido en nuestra casa-patria, y en ella nos reconocemos hermanos y hermanas, llamados a vivir en amistad con todos. Con toda razón la invocamos dándole ese hermoso título de “Tiernísima Madre de Dios y de los hombres”. Ella es Madre y Reina de nuestro pueblo. Por eso, con ella y jamás sin ella, queremos seguir construyendo nuestra Patria”, dijo el sábado el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, a los pies de María en Itatí.
Ante miles de personas representantes de las diez diócesis del Nea, que se dieron cita en la Basílica para la Celebración del Bicentenario de nuestra Patria, monseñor Stanovnik, junto al Arzobispo de Resistencia, monseñor Fabriciano Sigampa, y numerosos sacerdotes hicieron un llamado al compromiso de todos los cristianos.
“El lema dice “construyamos”, por tanto, se trata de un plural que nos incluye a todos. Para eso, tenemos que recuperar el concepto de Patria Argentina, descubrirla de nuevo y enamorarnos de ella” dijo monseñor Stanovnik en su Homilía, y continuó “la idea de patria está íntimamente ligada al concepto de familia. La patria, como una gran familia, es en cierto modo ese conjunto de bienes y valores espirituales que hemos heredado de nuestros antepasados. En este sentido, es muy significativa la expresión “madre patria”, expresión que nos hace sentir familia. La patria, como la familia, tiene padres y madres. A través de ellos recibimos el don de la vida y ese conjunto de bienes y valores espirituales que nos dan identidad y nos permiten cumplir nuestra misión. Para construir la patria entre todos, necesitamos recuperar la memoria que nos dejaros los Padres de Patria. Sin ellos no es posible tener ese sentido de familia que nos permita construir la patria entre todos, y vibrar interiormente con los grandes valores que ellos nos dejaron y que son el fundamento de nuestra convivencia social y política: la unidad republicana; el diálogo y el compromiso ciudadano; la apertura creativa y solidaria con los pueblos vecinos y con toda la familia humana”.

Oficialismo y Oposición
Luego, monseñor Stanovnik, expresó que “construir la Patria entre todos, supone animarse a ver claro cuál es el origen del mal que la tiene postrada y luchar decididamente por extirparlo. Nuestro problema principal no está en el oficialismo o en la oposición, en la “izquierda” o en la “derecha”. El principal enemigo está en el interior de cada uno y se contagia luego a toda la sociedad. Ese enemigo trabaja en el corazón de las personas, tanto en los ciudadanos como en la dirigencia, en el oficialismo como en la oposición, en la derecha y en la izquierda, y se lo puede identificar por las señales que deja a su paso: división, confusión y desentendimiento permanente. Esto paraliza cualquier proyecto que se quiera llevar en común y deja graves secuelas en la sociedad, como la pobreza, indigencia, desnutrición infantil, analfabetismo, precarización laboral, inseguridad social, incumplimiento e irrespeto por la ley, como otros males que se han arraigado peligrosamente en el tejido social: la corrupción, la droga y una progresiva pérdida de valores éticos y morales”
“A los pies de María, le suplicamos que proteja y sostenga a nuestros gobernantes y a todos los que trabajan en la función pública –continuó diciendo-; que no bajen los brazos en la lucha contra el mal, siendo coherentes y ejemplares en el servicio que prestan a la comunidad. Le rogamos que a todos nos enseñe el camino del diálogo y de la unidad, empezando por la propia familia, escuela insustituible, donde se aprende la tarea de no excluir a nadie y a trabajar para el progreso y la felicidad de todos, especialmente de los más pobres y necesitados. El mal crónico de la desunión de los argentinos, mal que nos disgrega y paraliza, se cura únicamente mediante un proceso de reconciliación. Cuanto más lo dilatemos, tanto mayor será el daño y el sufrimiento que nos infligimos. Sólo un camino sincero de reconciliación puede asegurar la paz y el bienestar de un pueblo. Pero para ello precisamos una gran dosis de humildad y de fortaleza, sabiduría que aprendemos con María, junto a la cruz”.
LEER TEXTO COMPLETO DE LA HOMILIA EN: http://www.arzcorrientes.com.ar/vernoticia.php?id_new=1330
TODAS LAS FOTOS EN: http://picasaweb.google.com/arzctes/ACTODELBICENTENARIOITATI#

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