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MONS. STANOVNIK EN EL TE DEUM

"Mientras nos escudemos en la convicción de que los culpables de lo que nos pasa son los otros, jamás llegaremos a constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior"

Ante un templo colmado de Autoridades Provinciales y Municipales, el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, celebró el Te Deum, cántico de alabanza por el don de la Patria.
En su Homilía el Pastor de Corrientes recordó las palabras que pronunciaran los Hombres de Mayo, y agregó, citando el Documento del Episcopado "Hacia un Centenario en Justicia y Solidaridad" que “es necesario respetar y honrar esos orígenes, no para quedarnos anclados en el pasado, sino para valorar el presente y construir el futuro. No se puede mirar hacia delante sin tener en cuenta el camino recorrido y honrar lo bueno de la propia historia.”
"En el documento Hacia un Bicentenario reconocemos con gratitud la herencia cultural que hemos recibido, donde “prevalecen valores fundamentales como la fe, la amistad, el amor por la vida, la búsqueda del respeto a la dignidad del varón y la mujer, el espíritu de libertad, la solidaridad, el interés por los pertinentes reclamos ante la justicia, la educación de los hijos, el aprecio por la familia, el amor a la tierra, la sensibilidad hacia el medio ambiente, y ese ingenio popular que no baja los brazos para resolver solidariamente las situaciones duras de la vida cotidiana. Estos valores tienen su origen en Dios y son fundamentos sólidos y verdaderos sobre los cuales podemos avanzar hacia un nuevo proyecto de Nación, que haga posible un justo y solidario desarrollo de la Argentina" .
Monseñor Stanovnik citó los aspectos que agradecemos al Señor y agregó que "ser agradecidos no nos exime de reconocer que muchas veces hemos tratado mal y descuidado nuestra patria. No hemos “cultivado la tierra”, cuidándola y haciéndola producir frutos, ni nos hemos ocupado suficientemente de nuestro hermano, al punto de excluirlo de los bienes que deberíamos compartir en justicia y solidaridad. En el Bicentenario de la patria, la gran deuda que tenemos que saldar los argentinos es la deuda social . También nosotros debemos responder a la pregunta que Dios le hizo a Caín: ¿Dónde está tu hermano? ¡Cuántas veces respondimos como Caín!: “No lo sé, ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?” Si como pueblo recordamos excluyendo, es muy probable que como nación nos proyectemos enfrentando. Tomemos en serio el aviso de San Pablo: “Si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros” ¿No es acaso ése el mal que padecemos los argentinos y al que volvemos compulsivamente? Seguimos contando nuestra historia a partir de amigos y enemigos, para reducirla a un relato de buenos y malos, que no conduce a ninguna parte".
"Mientras nos escudemos en la convicción de que los culpables de lo que nos pasa son los otros, jamás llegaremos a “constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior…”. Porque, “los auténticos cambios sociales son efectivos y duraderos solo si están fundados sobre un cambio decidido de la conducta personal, (…) que de ninguna manera se puede esperar de otros o delegar en las instituciones” . Necesitamos convertir nuestra mirada sobre nosotros mismos y aprender a interpretarnos como un sujeto único, pueblo en doloroso proceso de gestación y con profundos anhelos de sanar las heridas abiertas en nuestra historia, de las cuales también nos sentimos responsables. "
Citando luego el Preámbulo de la Constitución de la Provincia de Corrientes, expresó "coloca bajo la protección de Dios el peregrinar del pueblo correntino con palabras escogidas y precisas: “Nos, los representantes del pueblo de la Provincia de Corrientes, reunidos en Convención Constituyente para la reforma de la Constitución de 1993, con el objeto de consolidar el sistema representativo, republicano y democrático de gobierno, promover el bienestar general, afianzar la justicia, perpetuar la libertad, fortalecer las instituciones, conservar el orden público, garantizar la educación y la cultura, impulsar el desarrollo sostenido, preservar el ambiente sano, afirmar la vigencia del federalismo y asegurar la autonomía municipal, sancionamos y ordenamos, bajo la protección de Dios, esta Constitución”. La reforma de esta Ley vio la luz luego del Pacto de Gobernabilidad, acontecimiento que marcó un hito ineludible en la historia de Corrientes y que está próximo a cumplir una década de su realización. Dios mediante, tendremos ocasión de celebrarlo y de retomar los acuerdos firmados y el compromiso –como se dijo entonces– de “establecer el diálogo y la mediación” como la metodología irrenunciable para la convivencia social y política en nuestra Provincia."
"Antes de finalizar, quisiera destacar aún más ese ponernos bajo la protección de Dios. Es la frase que da una cabal significación a la totalidad de nuestra Ley provincial. La protección de Dios está encima, como el techo de una casa, para el amparo y la defensa de sus moradores. Dios es como un techo que resguarda, una manta que cubre, una mano que protege y cuida. Dios nos protege y cuida cuando respetamos y cumplimos la ley. ¡Cuánto bien nos haría recordar con más frecuencia el Preámbulo de nuestra Constitución Provincial! Y que en letra bien legible, se lo expusiera al público para darle visibilidad, junto a los signos de nuestra primera evangelización: La Santísima Cruz de los Milagros y la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí, porque “podremos crecer sanamente como Nación si reafirmamos nuestra identidad común.”

LEER TEXTO COMPLETO DE LA HOMILIA EN: http://www.arzcorrientes.com.ar/vernoticia.php?id_new=1385
FOTOS EN: http://picasaweb.google.com/arzctes/TEDEUM#

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