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:: Monseñor Stanovnik en Corpus Christi: Nuestra fe nos interpela a renovar nuestro compromiso como ciudadanos

Ante cientos de feligreses que se dieron cita frente a la Parroquia y Santuario "Santísima Cruz de los Milagros" el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, presidió la santa Misa en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.
En su Homilía resaltó que "no hay cosa más linda en la vida que sentarnos alrededor de una mesa y comer juntos, sintiéndonos amigos entre todos. Lo mejor que nos puede pasar es poder reunirnos y compartir el pan que alimenta nuestro cuerpo y, también el otro pan, ese que nutre nuestro espíritu y nos fortalece para querernos, respetarnos y hacer espacio para todos".
"Alimentar nuestra vida con el Pan de la Palabra y de la Eucaristía tiene que llevarnos a la misión", expresó en otro momento de su mensaje el Pastor de Corrientes "participar en la mesa del altar, experimentar la hospitalidad y la bendición que nos vienen de compartir el Pan de Vida, no nos puede dejar tranquilos y satisfechos. “Denle ustedes de comer” fue la consigna de Jesús a sus discípulos cuando ellos le dijeron que había una multitud hambrienta. La espiritualidad eucarística es esencialmente misionera. Eso quiere decir, que la eucaristía nos coloca inmediatamente en relación con los otros y nos pide que los tratemos con el mismo amor con el que Dios nos trata a nosotros: un amor que no excluye a nadie y respeta a todos. El testimonio de un amor vivo se hace creíble cuando las personas y las comunidades realizan el espíritu y la práctica de compartir los bienes mediante nuevas estructuras de participación y solidaridad en la Iglesia y en la sociedad".
En relación a la Procesión que se iniciaría al finalizar la santa Misa, y que culminaría en la Iglesia Catedral "Nuestra Señora del Rosario" con la Bendición Eucarística, monseñor Stanovnik expresó que es importante "manifestar públicamente la alegría de nuestra fe llevando el misterio de la Santísima Eucaristía por las calles de nuestra ciudad. El amor de Dios, reflejado en la sublime humildad del pan, símbolo de vida y de bendición, nos hace cercanos y espiritualmente familiares unos de otros y de todos. Nos hace familia, cuerpo de Cristo, asombrosamente diverso y armonioso al mismo tiempo. Diversidad de miembros y de funciones pero un mismo espíritu, dice san Pablo (cf. 1Cor 12)".
"La más genuina diversidad y comunión se refleja en el cuerpo del varón y de la mujer, creados así por Dios. Ninguna otra realidad humana puede expresar mejor esa radical diversidad y comunión que hay en Dios, sino la que él estableció entre el varón y la mujer. Esto nos previene del grave riesgo de uniformar las relaciones humanas, colocando al mismo nivel las relaciones entre las personas del mismo sexo. Hoy debemos proteger el hermoso don de la diversidad que Dios nos regala mediante la belleza que él puso en la mujer y en el varón, para que atraídos por el amor a la comunión, estén abiertos a la vida".
"No existe ninguna otra relación entre los seres humanos que se pueda equiparar en belleza, diversidad y fecundidad con la que hay entre el varón y la mujer. Por eso Dios elevó esa relación a la dignidad de sacramento porque es la que mejor hacer ver la vida íntima de amor que hay en Él".
"Ante la Santísima Cruz de los Milagros, desde donde vamos a partir con el Santísimo Sacramento, renovamos nuestra fe y nuestro amor como respuesta al inmenso amor de Dios que está representado en ese bendito signo que veneramos desde los inicios de nuestra evangelización. Esa fe nos interpela a renovar el compromiso de caridad para que seamos buenos ciudadanos, que obren con inteligencia, amor y responsabilidad en orden a edificar una Patria más creyente, justa y fraterna", finalizó.
LEER TEXTO COMPLETO DE LA HOMILIA EN: http://www.arzcorrientes.com.ar/vernoticia.php?id_new=1423  
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