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Benedicto XVI exhorta a vivir sin egoísmo ni sed de dominio y poder

El papa Benedicto XVI exhortó el domingo a los fieles a una "vida intensa, rica de obras buenas" y a usar las cosas "sin egoísmo, sin sed de posesión o de dominio, sino según la lógica de Dios, que no es otra que la lógica de la atención hacia el otro, la lógica del amor".

El Pontífice hizo estas manifestaciones ante varios centenares de personas que asistieron al ángelus dominical en el patio central de la residencia de los Papas de Castel Gandolfo, a 33 kilómetros al sur de Roma, donde pasa el verano.

Sonriente y con buen aspecto, el papa Ratzinger subrayó que en el pasaje del evangelio de este domingo, Jesús resalta ante los discípulos el valor de la persona a los ojos de Dios y la "inutilidad" de las preocupaciones terrenas y que ello debe "empujar" aún más al hombre a una vida intensa, rica en obras buenas.

El obispo de Roma aseguró que el Evangelio cambia la vida y que quien tiene esperanza vive de manera diferente y, echando mano del evangelio de Lucas, recordó las palabras de Jesús "no temas, pequeño rebaño, porque el Padre quiere daros el reino".

"Nuestro corazón se abre a una esperanza que ilumina y anima la existencia concreta: tenemos la certeza de que el Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que produce hechos que cambian la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza, vive diversamente, porque se le ha dado una vida nueva", dijo el Papa.

"Como leemos en la liturgia de este domingo, en la carta a los hebreos, Abraham ingresa con el corazón confiado en la esperanza que Dios le abre: la promesa de una tierra y de una descendencia numerosa y parte sin saber donde ir, confiando sólo en Dios".

Benedicto XVI explicó luego que "también Jesús, en el Evangelio de hoy a través de tres parábolas, ilustra como la espera en el cumplimiento de la ''beata esperanza'' debe empujar aún más a una vida intensa, rica de obras buenas: ''Vende lo que posees y dalo en limosna, haced bolsas que no envejecen, y tendrás un tesoro seguro en los cielos, donde el ladrón no llega y el gusano no consume''. Es una invitación a usar las cosas sin egoísmo, sin sed de posesión o de dominio, sino según la lógica de Dios, que es la lógica de la atención por el otro, la lógica del amor".

Seguidamente Benedicto XVI recordó algunos santos –que la Iglesia celebra en estos días- a quienes puso como ejemplo de esta manera de vivir la vida con esperanza y vigilancia: Santo Domingo de Guzmán, fundador en el siglo XIII de la Orden de los Predicadores o Dominicos a quien la Iglesia recuerda este domingo; la italiana Santa Clara de Asís, fundadora de las Clarisas siguiendo la obra franciscana, a quien la Iglesia recordará el miércoles; San Lorenzo, diácono mártir del siglo III.

También recordó a dos mártires del pasado siglo que compartieron el mismo destino en el campo de extermino nazi de Auschwitz: Edith Stein -Santa Teresa Benedicta de la Cruz- y san Maximiliano Kolbe.

"Ambos atravesaron el oscuro tiempo de la Segunda Guerra Mundial, sin perder de vista la esperanza, el Dios de la vida y del amor", destacó el Papa alemán, quien cuando en 2006 visitó ese campo cerca de Cracovia pronunció una frase histórica: "¿Donde estaba Dios en aquellos días, Por qué calló, Cómo pudo tolerar ese exceso de destrucción, ese triunfo del mal?".

En su saludo en español el Papa dijo: "queridos hermanos: espera y vigilancia son dos características fundamentales de la vida cristiana, que está abierta a la eternidad.

En el evangelio de hoy, el Señor nos exhorta a estar vigilantes y en tensión anhelante y llena de amor ante su venida al fin de los tiempos. Que la participación frecuente en la Eucaristía, en la que Cristo viene cada día a nuestro encuentro, os ayude a intensificar vuestra fe, esperanza y caridad. Feliz domingo".

Fuente: EFE y ACI

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