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::Una religiosa realizó sus votos en el día de Santa Clara

Una hermana de la congregación realizó ayer sus Votos Temporales dentro de la Congregación de las Hermanas Clarisas.
María Pía del Sagrado Corazón de Jesús (su nombre era María Florencia Giménez) realizó Votos Temporales en la Solemnidad de santa Clara en la santa Misa de las 18 en el Monasterio.
María Pía nos regala en unas líneas su testimonio de vida, entrega y vocación:

“NO PUDE RESISTIRME A SU VOZ Y LO SEGUI AL DESIERTO”
Desde muy pequeña sentí atracción por la Eucaristía y me había cuestionado ser religiosa, pero recién a los 18 años me dí cuenta que Dios me pedía algo más y que eso se llamaba vocación, un deseo profundo de entregarme al Señor.
Esta sensación fue invadiendo mi ser, pero mis planes no coincidían con esto, así que decidí no responder a esa inquietud interior, diciéndome que yo no podría tener vocación religiosa y que todo era un mecanismo psicológico, que podía tener origen en algún otro motivo.
Además, ¿qué podría querer Dios de mi?
Seguí estudiando y tratando de tapar el llamado, pero Dios no se dejó vencer, y mi vocación se fortalecía más, así que ya no pude resistir a su voz y lo seguí al desierto, dejé que me hablara al corazón, y acepté su invitación.
Luego fui descubriendo mi vocación contemplativa.
Una vez, pasaba por la vereda del Monasterio, que por cierto siempre me atrajo, cada vez que pasaba estaba el portón cerrado, y esta vez estaba abierto y cuando reconocí la TAU, un signo franciscano, entré decidida a la Capilla, justamente buscaba algo franciscano, y vi a las hermanas preparándose para rezar el oficio litúrgico.
Apartadas de todo, ofreciendo su vida por Dios y los hermanos, abarcando a todo el mundo con su oración, con los límites externos, propios del pobre, como Cristo desde su nacimiento hasta la cruz, y propios de aquel que solo vive para Dios, con Dios, en Dios y abrazando a todos-.
Así sentí que esto era lo que Dios me pedía- y comencé el seguimiento antes de ingresar, y un 12 de octubre del 2006 el Señor me abrió la puerta de su casa para cumplir con la misión que me encomendó.
Ahora estoy preparándome para mis primeros votos, y dando gracias al Señor por su fidelidad y paciencia para conmigo.

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