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BENDICIÓN APOSTÓLICA A UNA JORNADA NACIONAL

El Papa alienta el celo misionero de los niños y adolescentes argentinos

En un mensaje a los participantes de la Jornada de la Infancia y Adolescencia Misionera, que se celebrará el próximo 22 de agosto en todo el país, animó a los jóvenes a renovar la fe y la vida cristiana, y a anunciar el Evangelio en sus ámbitos

Al otorgarle la Bendición Apostólica a la Jornada Nacional de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM), que se celebrará el próximo 22 de agosto en todo el país, el papa Benedicto XVI expresó su deseo de que este encuentro "contribuya eficazmente a la renovación de la fe y de la vida cristiana, de manera que el celo misionero, especialmente en los jóvenes y niños, florezca en el ámbito de las diócesis y despierte en el corazón de cada miembro de las iglesias locales, el deseo de compartir la perenne misión que Cristo confió a la Iglesia de anunciar el Evangelio a todas las gentes".

Los niños y adolescentes buscan proyectarse a la misión
También el presbítero Osvalde Leone, director nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP), elaboró un mensaje con motivo de la Jornada Nacional de la IAM 2010 en el que afirma que los niños y adolescentes "pueden entusiasmarse fácilmente con las palabras, pero lo que contagia es el testimonio de vida de otros niños y adolescentes como discípulos misioneros de Jesús. La IAM es misionera saliendo al encuentro de otros niños y adolescentes para contagiarlos de ese fuego misionero que recibió como un don, no para si misma sino para los demás".

Subraya que "los niños y adolescentes buscan proyectarse inmediatamente a la misión" y que "son muy creativos cuando se les propone un servicio misionero concreto". Asimismo, "cuando se comprometen, son verdaderos misioneros y animadores de la misión en su propia familia, como en el barrio, la escuela o con los amigos".

"Claramente, la Obra de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM) debe motivar el compromiso de los niños y adolescentes primeramente en la comunidad local, para luego motivar a una cooperación misionera tanto espiritual y material a favor de los niños y adolescentes de otros continentes. Pero una cosa no quita la otra, sino que ambas se necesitan mutuamente para que sean verdaderos misioneros", expresa el sacerdote.


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