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MONSEÑOR STANOVNIK EN SAN LUIS DEL PALMAR

"San Luisito fue un gobernante sabio y justo que nunca se apartó de los mandamientos de Dios"

Ante la multitud que colmó la calle frente a la parroquia de San Luis del Palmar, el Arzobispo de Corrientes monseñor Andrés Stanovnik reflexionó acerca de las enseñanzas que dejó Sanluisito como gobernante de Francia cuando tenía sólo 21 años. Entre otras cosas, destacó la rectitud y justicia con la que actuaba y señaló que nunca se apartó de los mandamientos de Dios.
“Todos conocemos ese dicho popular que dice “nadie da lo que no tiene”. Eso quiere decir que para dar algo, primero hay que tenerlo. A la luz de esto, podríamos hacernos la siguiente pregunta: ¿qué tiene san Luisito –como se lo llama cariñosamente– para convocar todos los años a una multitud de devotos? Y no sólo a los sanluiseños, sino gente de otros muchos lugares, con una atracción que dura ya muchos siglos”, comenzó diciendo en su Homilía.
“Lo que tuvo este hombre fue a Dios en su corazón. Gracias a la educación que recibió de sus padres –de ambos: padre y madre, sobre todo mediante el ejemplo de sus vidas– tomó en serio el mandato de Jesús que escuchamos hoy en el Evangelio: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Éste es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22,40). San Luisito fue un niño que abrió su corazón a Dios y se dejó amar por él; luego de joven, dejó que Dios condujera su vida y se preocupó, sobre todo, en agradarlo y cumplir su voluntad; ya hombre maduro y gobernante sabio, aplicó toda su inteligencia y sus energías a cumplir con el segundo mandamiento: “amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No separó la fe de la vida diaria”, continuó diciendo el Pastor.
“San Luisito es un modelo de esposo, de padre y de gobernante”, remarcó luego y agregó “Quien conoce algo de la vida de este gran gobernante del siglo XIII, se da cuenta que todo lo que tiene, en realidad no lo vive como propiedad suya, sino como un don de Dios. Él es consciente de que nada tiene que no lo haya recibido. Por eso puede darlo todo, o mejor dicho, puede darse a sí mismo y darse todo, a ejemplo de su amigo y maestro Jesús, que se entregó totalmente, como el grano de trigo, para darnos vida. Darse, y no sólo dar cosas, es posible si se confía en Dios y si esa confianza se fortalece con la oración. San Luis, Rey de Francia, fue un gobernante que rezaba”
“Nos confiamos a la poderosa intercesión de san Luisito, gobernante sabio y justo, esposo fiel y padre bueno, por nuestros gobernantes y por los que tienen responsabilidades en la función pública, por los pobres y por los que sufren, por nuestras familias, y por los niños y los jóvenes, para que en el Bicentenario de nuestra patria, sepamos hacer de este suelo un lugar donde reine para todos la justicia y la solidaridad, la prosperidad y la paz”, finalizó
LEER TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA EN: http://www.arzcorrientes.com.ar/vernoticia.php?id_new=1633




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