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Se necesitan educadores de puertas abiertas

El presidente del Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC), presbítero Alberto Bustamante, dijo que “llama poderosamente la atención que en los planteos de reforma educativa aparezcan muchas consideraciones -cambio de modelo institucional, cambios curriculares, proyectos para achicar la brecha digital, etc.-“, pero no sea considerado explícitamente el “grito existencial” de los sin hogar, a fin de pensar propuestas que generen ‘escuelas casa’, ‘escuelas hospedaje’, gestoras de conocimientos y de comunidad”.

Tras señalar que, en este contexto, es necesario preguntarse qué educador necesitan los alumnos de hoy, “muchos de ellos venidos de profundas intemperies”, propuso tres perfiles de educar que, a su entender, son “insoslayables”:

“Un educador que ‘sepa a Pedro’: hay un axioma jesuita que dice: ‘Para enseñar latín a Pedro, hay que saber latín, pero también hay que saber Pedro’. Por eso la gran pregunta que debe hacerse un docente es ¿me preparé solo para ser profesor de matemática o para ser profesor de alumnos? ¡Pobre ‘Pedro’ si se encuentra con un docente que no soñó con él o, peor, si no se soñó para él! Será el típico docente que va con cara de irse antes de llegar”.

“Un educador con rostro de puertas abiertas. El cardenal (Jorge) Bergoglio en una carta a sus sacerdotes les decía: La apertura es signo de fidelidad, y no solo se manifiesta en las palabras, sino sobre todo en los gestos. Hay rostros de puertas abiertas, hay ojos de puertas abiertas, hay sonrisas de puertas abiertas; así como también se encuentran rostros clausurados, sonrisas tapiadas, miradas llenas de cerrojos”.

El presbítero aclaró, sin embargo, que “está claro podremos tener aulas inteligentes llenas de netbook, pero sin rostros abiertos no servirán para nada”.

“Un educador que olvidando sus propias heridas esté dispuesto a servir para curar las heridas del otro. Hace mucho mal la auto referencialidad permanente y necesitamos a maestros que conocedores en su propio pellejo de las heridas de la soledad o del cansancio del camino ni las esconde ni hace de ellas un ‘exhibicionismo espiritual’ victimizándose, sino que las une a la de sus alumnos y las hace gesto”, concluyó

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