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MONS. STANOVNIK A LOS PEREGRINOS

"El peregrino, como María, lleva el camino en su corazón, que está definitivamente marcado por la huella de Jesús"

Vamos a dar comienzo a nuestra 31ª Peregrinación juvenil al Santuario de Nuestra Señora de Itatí, junto a todos los jóvenes y menos jóvenes que hoy hacen este camino de fe y de amor, guiados por el lema: “Junto a María, sigamos construyendo la civilización del amor”. Para nosotros, que formamos la familia de Jesús en esta Iglesia arquidiocesana de Corrientes –jubilosa por su Centenario–, la civilización del amor se construye “con María de Itatí, junto a la Cruz”. Con ella, junto a la Cruz, nos sentimos felices porque Jesús, con su muerte y resurrección, nos abrió el camino hacia Dios y nos hizo hermanos entre nosotros y con todos. Gracias a Dios, en la vida hay camino, y ese camino es Jesús, nuestro jubileo y el motivo de nuestra alegría y de nuestra esperanza.
Peregrinamos “Junto a María”, “Tiernísima Madre de Dios y de los hombres”, es decir, no caminamos solos en la vida, ella está con nosotros y camina con nosotros. Con ella tenemos la misma meta: peregrinamos al encuentro con Jesús. Él nos llama y nos atrae irresistiblemente hacia él. Por eso, ser peregrino es responder, es como ser discípulo. Por eso caminamos “junto con María”, la perfecta peregrina y discípula de Jesús. Toda ella fue una total respuesta al amor de Dios. Al contemplarla, nos damos cuenta que el peregrino no inventa su propio camino: lo descubre y se siente feliz al encontrarlo; ahora sabe que hay una huella y que en esa huella no está solo, porque hay otros que caminan con él. El peregrino, como María, lleva el “camino” en su corazón, está definitivamente marcado por la huella de Jesús, por eso ansía encontrarse más íntimamente con él y, en ese encuentro, sentirse perdonado, renovado interiormente y fortalecido para poder hacer el bien a todos.
El que no tiene una meta, tampoco sabe qué hacer. En cambio, el que descubre la meta, se encuentra también con su misión y sabe qué hacer. Por eso, ser peregrino junto a María, es tener la meta segura: caminar juntos hacia Dios, y así poder renovar el compromiso de seguir construyendo la civilización del amor. Esa civilización que expresamos en las tres intenciones, por las cuales venimos rezando en todas las peregrinaciones: la Familia: que queremos construir como Dios la quiere, para que refleje la verdadera imagen de su amor; las Vocaciones sacerdotales y religiosas: para que no nos falte nunca el perdón de Dios y el Pan de Vida para el camino; los Jóvenes: para que descubran que Dios los ama y se entusiasmen en buscarlo más y compartirlo en la misión. Y en el año Bicentenario añadimos una cuarta intención: la Patria, para que aprendamos a construirla entre todos y para todos, pero atentos siempre a los más pobres y necesitados. En esas intenciones pedimos que el mismo amor que transformó a María en peregrina de Dios, nos transforme también a nosotros, para que nos entreguemos con toda el alma a seguir construyendo la civilización del amor.
Querido peregrino y peregrina: ¡canta y camina! La meta hacia la que vamos es maravillosa. Vale la pena cualquier sacrificio. Que María de Itatí, junto a la Cruz, nos proteja de todos los peligros y fortalezca nuestros pasos. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Mons. Andrés Stanovnik
Arzobispo de Corrientes









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