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DOMINGO 14

Día del Enfermo “Niños sanos, esperanza de la Patria”

El domingo 14 la Iglesia Argentina celebra el Día Nacional del Enfermo, organizado por la Comisión Episcopal de la Pastoral de la Salud. Este año el lema que ilumina la jornada es “Niños sanos, esperanza de al Patria” y en nuestra Arquidiócesis se ha programado, a través de la Pastoral de la Salud, festejar este día con una santa Misa a las 10 en el Salón Auditorio del Hospital Escuela. “El Día del Enfermo de este año quiere responder a la celebración del bicentenario, que nos compromete como ciudadanos y cristianos. Los obispos, como pastores de nuestro pueblo, hemos alertado que en el camino hacia un bicentenario en justicia y solidaridad, nada debe desviarnos del gran objetivo: contribuir a erradicar la pobreza y la exclusión; y nos hemos propuesto hacer lo que esta a nuestro alcance durante el tiempo que falta, cuando conmemoremos los doscientos años de nuestra independencia como nación”. Así lo expresa monseñor Luis Stöckler, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud y obispo de Quilmes, en una carta pastoral con motivo de la Jornada Nacional del Enfermo. El prelado aclara que “nuestra posibilidad como Iglesia, ciertamente, no consiste en recursos materiales frente a las enormes demandas de familias necesitadas; pero sí, podemos formar la conciencia de nuestras comunidades, donde entre todos queremos hacer el esfuerzo de superar decididamente las negligencias que son origen de la pobreza”. Por otro lado, advierte que “una de las causas de la pobreza y un verdadero delito es el abandono de la infancia” y agrega: “Se sabe que la falta de alimento y atención médica durante el embarazo y durante los primeros tres años de vida causa daños cerebrales irreparables que, a su vez, provocan- si no la mortalidad infantil- un círculo vicioso de otros daños, como la debilidad del sistema inmunológico, una edad mental inferior a la real, la deserción escolar, el analfabetismo funcional, la falta de inserción en el mundo del trabajo, la formación precoz de parejas sin la necesaria preparación; con la consecuencia de no salir del espiral de la pobreza. La pobreza enferma, y la enfermedad empobrece. En nuestra parroquia y capillas debemos darnos cuenta que la desnutrición y deficiente atención médica en una comunidad es un indicador de la injusticia social”. Tras preguntarse “qué podemos y debemos hacer”, precisa que “la clave para salir de la pobreza, es la educación” y explica: “Educación entendida como trato amoroso y respetuoso, de persona a persona, de corazón a corazón. El que educa a los padres, especialmente a la madre, educa a la familia. Creemos que nuestras comunidades pueden responder a este desafió- quizás mejor que ninguna otra institución -, para capacitar personas al servicio de las necesidades básicas de la familia y acompañar a los que precisan ayuda”. En ese sentido, sostiene que hay experiencias valiosas nacidas en el seno de la iglesia “que pueden enseñarnos como aprender este servicio de amor para con los niños y sus padres”, por lo que alienta a las comunidades a “participar y organizarse como protagonista de la transformación de nuestra sociedad”.
LEER TEXTO COMPLETO DE LA CARTA: http://www.arzcorrientes.com.ar/vernoticia.php?id_new=1798

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