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El director diocesano de Obras Misionales participó del Curso de Misionología para el Cono Sur

El lunes 2 de febrero, se inició el XXVII Curso de Misionología para el Cono Sur Juan Pablo II, en la Sede Nacional de las Obras Misionales Pontificias del cual participó el padre César Rivas, director de esa pastoral de la Arquidiócesis de Corrientes. Estas jornadas de formación se iniciaron con la eucaristía, que fue presidida por el cardenal primado de Argentina, Jorge Bergoglio.
El Curso de Misionología busca brindar herramientas y aportar para el servicio de la formación misionera de laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas. Es organizado por la Pontificia Obra de la Unión Misional. El objetivo de este tipo de encuentros e es la formación misionera de los agentes de pastoral. Cabe señalar, que actualmente el Secretario Nacional de esta Obra, es el padre Dante De Sanzzi, sacerdote de la Diócesis de San Justo.
La bienvenida al encuentro, estuvo a cargo del padre Osvaldo P. Leone, Director Nacional de las OMP. Asistieron referentes del Cono Sur y de otros países como Colombia, Bolivia y Venezuela.
Este año, participaron del Curso de Misionología participaron más de 60 personas. Quienes durante tres semanas dedicaron su tiempo de permanencia en la Sede Nacional, al estudio, oración y profundización de temas específicamente misioneros.
Cada una de las materias del curso fueron oportunamente evaluadas por los profesores a cargo. Los docentes para este año fueron: Monseñor Julio D. Botia Aponte; los sacerdotes Carlos A. Taubenschlag, José D. Jiménez; Hugo R. Safa; Pedro Brassesco; Robert E. Mosher; y Luís A. Lahitou. Todas y cada una de las materias y actividades de las tres semanas que duró el curso, estuvieron enmarcadas en un clima de estudio, fraternidad e intercambio de culturas.
 
Homilía inicial
Durante la misa de apertura del Curso, el cardenal Bergoglio remarcó que “encontrarse con Cristo y ser encontrados por el Señor, esa es la experiencia tan fuerte de Pablo, fui alcanzado por el Señor. Jesús sale para encontrarse con su pueblo y define nuestra actividad de discípulos misioneros”. Y relacionándolo con la misión, mencionó que “Jesús nos llama no para quedarnos en casa, sino que nos empuja a salir, nos dice ¡vayan!, pero no para llevar ideas o planes, sino para llevarlo a Cristo. Nos llama a ser cristóforos, portadores de Cristo”. Y agregó: “¡Salgamos y llevemos a Cristo!”.
El Cardenal se preguntó entonces: “Pero ¿cómo voy a llevar a Cristo si no lo encontré?”. Aseguró que “cuando todavía no me dejé encontrar por Él. Es más importante dejarse encontrar por Cristo que encontrarlo, Dios nos primerea siempre. Él nos primerea en la búsqueda, en el amor, nos primerea en todo”.
En otro momento de su mensaje, el Arzobispo explicó que “el mensaje de un discípulo misionero es salir y dejarse encontrar por Cristo”. Destacó en esa línea, que “la Iglesia tiene que ser una Iglesia salidora, y es el Espíritu el que empuja a la Iglesia para que salga. Tengo que llevar a Cristo con quien me encontré, a Jesús crucificado, a quien reconocemos en todos los crucificados de este mundo. Seamos como María y José, llevemos a Cristo. Anunciemos a Cristo que es lo único que vale la pena. Que María, José, Ana, Simeón, nos concedan la gracia de ser salidores, callejeros, callejear la vida para llevar a Jesús”.

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