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 JESUS DE NAZARET (II): Un libro para Cuaresma 

 

 Con gran expectación y éxito de venta se ha recibido el nuevo libro de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Segunda parte. “Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección”. La obra fue presentada el pasado jueves diez de marzo en el Vaticano por el Prefecto de la Congregación para los Obispo el cardenal Marc Ouellet y el profesor, escritor y germanista Claudio Magris. Días antes, la Santa Sede avanzó unos fragmentos del contenido del libro que ayudo a crear un ambiente muy favorable a su presentación y posterior lanzamiento. Cuenta con una tirada inicial de un millón doscientos mil ejemplares. Publicado inicialmente siete idiomas y que cuenta con su versión electrónica.

Después de este segundo tomo de Jesús de Nazaret, quedará todavía una tercer parte dedicada a los Evangelios de la infancia en la que ya se encuentra trabajando el Papa. Este tríptico se convertirá en un “gran legado de Benedicto XVI” a la Iglesia y a la humanidad.

El Papa no pretende escribir una “vida de Jesús” sobre las que ya hay obras excelentes, sino en presentar “la figura y el mensaje” de Cristo de manera que “pueda ser útil a todos los lectores que desean encontrarse con Jesús y creerle”. Su estilo es abierto y ecuménico, es por ello que diría el Cardenal Ouellet: “en esta obra veo una gran invitación al diálogo sobre la esencia del cristianismo, en un mundo que busca puntos de referencia y en el que a las diferentes tradiciones religiosas les cuesta trasmitir a las nuevas generaciones la herencia de la sabiduría religiosa de la humanidad”. Es un libro para la Nueva Evangelización donde la Iglesia debe presentar una figura de Jesús libres de las adherencias racionalistas de la exégesis critico-histórica y mucho más enmarcada en la tradición patrística y sapiencial que de frescura al mensaje del Evangelio.

Ciertamente que no estamos ante un documento oficial del magisterio pontificio. Sin embargo, este Papa se ha tomado en serio los Medios de Comunicación y las nuevas tecnologías, como lo demuestra no sólo su rico magisterio, sino la forma original de aproximarse a ello y de utilizarlos a la hora de alimentar y defender la fe del pueblo de Dios. Así, no sólo se presta hacer libro de entrevista como la reciente Luz del mundo. También nos está acostumbrando a responder de manera espontáneamente y coloquial a las preguntas de sacerdotes y fieles. Ahora, se anuncia para el próximo Viernes Santo la aparición televisiva en la RAI, la cadena pública italiana, para responder a algunas de las cuestiones sobre Jesús que hagan con antelación los televidentes. Benedicto XVI con esta trilogía sobre Jesús de Nazaret, da lo mejor de sí que es su sabiduría teológica y espiritualidad para que en estos “tiempos turbulentos” todos nos centremos en él único que salva a la Iglesia y al mundo, que es Jesucristo “El Señor”.

En este Camino hacia la Pascua que es la Cuaresma los pastores y fieles en general podrán encontrar en este nuevo texto del Papa un itinerario fascinante, conmovedor y estimulante para vivir este tiempo de “gracia y conversión”. Para ello, invito a todos a su lectura y meditación. No es una obra sólo para eruditos, también el cristiano medio preocupado por su formación y de cómo presentar a Jesús a creyentes de otros credos o a ateos, podrá hallar en sus páginas razones para seguir creyendo y respuestas ante los desafíos de la modernidad. Esto lo hace Ratzinger-Benedicto XVI con la maestría de un sabio y la suavidad de lo asequible del corazón de un buen pastor. No es un libro para leerlo de un tirón, es un magnífico material para la reflexión y la meditación de estos días.

No se trata aquí de que repitamos los puntos más sobresalientes que han ido señalando los distintos medios de comunicación. Es mucho mejor que el lector lo descubra por si mismo, en una lectura pausada, hecha con la mente y el corazón. Le aseguro que le sorprenderá la sencillez del Papa en misma primera página de Prólogo donde se expone el objetivo de la obra: “he tratado de desarrollar una mirada al Jesús de los Evangelios, un escucharle a Él…He tratado de mantenerme al margen de posible controversias… y reflexionar únicamente sobre las palabras y acciones esenciales de Jesús”. Esto lo desarrollará a lo largo de los nueves capítulos donde describe de manera apasionante los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Termina con una extraordinario epilogo titulado Perspectiva que no solo presenta los elementos escatológicos de la fe cristiana, sino nos hace ver que aquel profeta de Nazaret “grandes en obras y palabras”, no es un mero personaje histórico, sino el Hijo del Eterno Padre, el“Camino, la Verdad y la Vida” que nos revela el auténtico rostro de Dios que nos salva.

 

Y Judas entró en la noche

Presentamos un pasaje del libro del Papa "Jesús de Nazaret. Desde la entrada en Jerusalén hasta la resurrección", adelantado por la "Libreria Editrice Vaticana", de acuerdo con "Ediciones Encuentro", encargada de la edición de la obra en lengua española:

La perícopa del lavatorio de los pies nos pone ante dos for­mas diferentes de reaccionar a este don por parte del hom­bre: Judas y Pedro. Inmediatamente después de haberse re­ferido al ejemplo que da a los suyos, Jesús comienza a ha­blar del caso de Judas. Juan nos dice a este respecto que Jesús, profundamente conmovido, declaró: «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar» (13,21).

Son momentos en los que Jesús se encuentra con la ma­jestad de la muerte y es tocado por el poder de las tinie­blas, un poder que él tiene la misión de combatir y vencer. Volveremos sobre esta «conmoción» del alma de Jesús cuando reflexionemos sobre la noche en el Monte de los Olivos.

Inicialmente se alcanza a entender únicamente que quien traicionará a Jesús es uno de los comensales; pero poste­riormente se va clarificando que el Señor tiene que padecer hasta el final y seguir hasta en los más mínimos detalles el destino de sufrimiento del justo, un destino que aparece de muchas maneras sobre todo en los Salmos.

Así, la palabra del Salmo proyecta anticipadamente su sombra sobre la Iglesia que celebra la Eucaristía, tanto en el tiempo del evangelista como en todos los tiempos: con la traición de Judas, el sufrimiento por la deslealtad no se ha terminado. «Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba, el que compartía mi pan, me ha traicionado» (Sal 41,10). La ruptura de la amistad llega hasta la fraternidad de comu­nión de la Iglesia, donde una y otra vez se encuentran per­sonas que toman «su pan» y lo traicionan.

Lo que sucedió con Judas, para Juan, ya no es explicable psicológicamente. Ha caído bajo el dominio de otro: quien rompe la amistad con Jesús, quien se sacude de encima su «yugo ligero», no alcanza la libertad, no se hace libre, sino que, por el contrario, se convierte en esclavo de otros pode­res; o más bien: el hecho de que traicione esta amistad proviene ya de la intervención de otro poder, al que ha abierto sus puertas. Y, sin embargo, la luz que se ha­bía proyectado desde Jesús en el alma de Judas no se oscureció completamente. Hay un primer paso hacia la conversión: «He peca­do», dice a sus mandantes. Trata de salvar a Jesús y de­vuelve el dinero (cf. Mt 27,3ss). Todo lo puro y grande que había recibido de Jesús seguía grabado en su alma, no podía olvidarlo. Su segunda tragedia, des­pués de la traición, es que ya no logra creer en el per­dón. Su arrepentimiento se convierte en desesperación. Ya no ve más que a sí mis­mo y sus tinieblas, ya no ve la luz de Jesús, esa luz que puede iluminar y superar incluso las tinieblas. De este mo­do, nos hace ver el modo equivocado del arrepentimiento: un arrepentimiento que ya no es capaz de esperar, sino que ve únicamente la propia oscuridad, es destructivo y no es un verdadero arrepentimiento. La certeza de la esperanza forma parte del verdadero arrepentimiento, una certeza que nace de la fe en que la Luz tiene mayor poder y se ha he­cho carne en Jesús.

Juan concluye el pasaje sobre Judas de una manera dra­mática con las palabras: «En cuanto Judas tomó el bocado, salió. Era de noche» (13,30). Judas sale fuera, y en un sen­tido más profundo: sale para entrar en la noche, se marcha de la luz hacia la oscuridad; el «poder de las tinieblas» se ha apoderado de él (cf. Jn 3,19; Lc 22,53). 


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