ARZOBISPADO
DE CORRIENTES
FM 102.5 SAN CAYETANO
ARQUIDIÓCESIS
RESEÑA
ARZOBISPADO
MONSEÑOR JOSÉ ADOLFO LARREGAIN
VICARIOS EPISCOPALES
SACERDOTES
DIÁCONOS PERMANENTES
PARROQUIAS
DECANATO 1
DECANATO 2
DECANATO 3
DECANATO 4
DECANATO 5
DECANATO 6
DECANATO 7
DECANATO 8
CONGREGACIONES RELIGIOSAS
SEMINARISTAS
SANTUARIOS
Basílica Nstra. Sra. de Itati
Pquia. Sma. Cruz de los Milagros
Pquia. Nstra. Sra. de la Merced
Pquia. San Cayetano
Pquia. San Pantaleón
OBISPOS ANTERIORES
VIDA PASTORAL
COLEGIO DE CONSULTORES
CONSEJO PRESBITERAL
CONSEJO PASTORAL
COMPARTIR ECLESIAL
QUIENES SOMOS
HISTORIA
ENCUENTROS REALIZADOS
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2016
2017
2018
2019
NOVEDADES
MATERIAL PARA DESCARGA
ENCUENTROS REGIONALES
III
IV
V
COLECTA ÑEMUASAI 1%
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
2019
2020
2023
CÁRITAS
PASTORAL DE JUVENTUD
PASTORAL FAMILIAR
PASTORAL DE COMUNICACIÓN
COM. ARQ. DE JUSTICIA Y PAZ
JUNTA ARQ. DE CATEQUESIS
JUNTA ARQ. DE LAICOS
JUNTA EDUCACIÓN CATÓLICA (JAEC)
PRENSA
NOTICIAS
HOMILÍAS
CONFERENCIAS DEL ARZOBISPO
ARCHIVO
CALENDARIO
LINKS
IGLESIA EN EL MUNDO
IGLESIA EN LA ARGENTINA
ARQUIDIÓCESIS
AÑO POR LA VIDA
IGLESIA CENTENARIA
MENSAJES DEL SANTO PADRE
AÑO DE LA FE
CONFERENCIAS
ENCUENTRO DEL PUEBLO DE DIOS
BEATIFICACIÓN CURA BROCHERO
1ª ASAMBLEA DIOCESANA
AÑO DE LA MISERICORDIA
CONGRESO EUCARÍSTICO 2016
XXII ENCUENTRO DEL PUEBLO DE DIOS
PATRONA Y PROTECTORA - 100 AÑOS
AÑO MARIANO
CUIDADO DE MENORES Y PERSONAS VULNERABLES
SÍNODO 2021-2023
CONTACTO
ARCHIVO > PRENSA >
NOTICIAS
MENSAJE FINAL DE LA ASAMBLEA DEL CELAM
Alerta de obispos del continente por narcotráfico y desencanto juvenil
El Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) sostuvo el viernes que le "duele la muerte de tanta gente, víctima de la violencia causada por el narcotráfico" y el desencanto de los jóvenes con las instituciones, en su mensaje final tras realizar su XXXIII Asamblea Ordinaria en Montevideo.
"Hace cuatro años, conscientes del cambio de época que vivimos, la Palabra nos marcó la ruta cuando, en Aparecida (Brasil), nos propusimos decididamente promover a todos los niveles el discipulado misionero al servicio de la vida", indicaron los obispos en un Mensaje a las Iglesias de América Latina y el Caribe.
"En esta misma línea seguimos afirmando nuestros pasos, de cara a la misión continental", añadieron.
"La evangelización de nuestro continente, en estos nuevos tiempos, es un camino continuo y persistente que encuentra puertas abiertas y también no pocos obstáculos y resistencias", sostuvieron los obispos.
Citando un episodio del Evangelio, los obispos indicaron que en su camino encuentran muchas "procesiones de muerte".
"Nos duele la muerte de tanta gente, víctima de la violencia causada por el narcotráfico. Nos duelen nuestras jóvenes generaciones que se desencantan con las instituciones que han perdido su credibilidad por causa de la corrupción campante", afirmaron.
"Nos sentimos llamados a llevar adelante una nueva evangelización que levante a los caídos, incluya a los excluidos de nuestra sociedad, sane a los heridos, responda a los que preguntan dónde está Dios en medio de las calamidades, devolviendo la esperanza de esa vida plena que brota del Crucificado Resucitado", concluyeron los obispos.
Durante la Asamblea del CELAM -que se desarrolló desde el lunes- se designó como presidente por cuatro años al mexicano monseñor Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla (México), y como primer vicepresidente a Monseñor Ruben Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.
La Asamblea convocó a 75 participantes, seis de los cuales son cardenales y alrededor de 50 obispos de los 22 episcopados de América Latina y el Caribe.
Mensaje completo
Congregados en este tiempo pascual por el Señor que nos dijo "Cuando sea exaltado de la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Jn 12, 32), los participantes en la XXXIII Asamblea Ordinaria del Consejo Episcopal Latinoamericano nos dirigimos a todos y cada uno de ustedes con sincero afecto, haciendo nuestro el saludo del Resucitado: "La Paz sea con ustedes".
En estos días, haciendo eco del llamado que nos hace el Santo Padre Benedicto XVI para que la Palabra de Dios "sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial" (VD 1), hemos renovado nuestra escucha del Señor, compartiendo fraternamente con sencillez y alegría; juntos también, y en espíritu de consenso, hemos discernido para el caminar en comunión de nuestras Conferencias Episcopales, buscando que la acción evangelizadora en nuestro continente sea transparencia viva del servicio de Jesús para todos nuestros hermanos, particularmente los pobres y necesitados.
Hace cuatro años, conscientes del cambio de época que vivimos, la Palabra nos marcó la ruta cuando, en Aparecida, nos propusimos decididamente promover a todos los niveles el discipulado misionero al servicio de la vida; en esta misma línea seguimos afirmando nuestros pasos, de cara a la misión continental. Para los próximos cuatro años hemos delineado un plan que nos orientará, también hemos elegido una nueva directiva que estará al servicio de este proceso.
La evangelización de nuestro continente, en estos nuevos tiempos, es un camino continuo y persistente que encuentra puertas abiertas y también no pocos obstáculos y resistencias, como fue el de Jesús en las rutas de la amplia y compleja Galilea.
Precisamente, en el Evangelio de Lucas hay un episodio que evoca bien nuestros itinerarios. Jesús llega a una ciudad al norte del país, en la amplia explanada del valle de Esdrelón; se llamaba Naím (cf. Lc 7, 11-17). Lo que allí ocurre es diciente para lo que estamos viviendo.
Él llega seguido de sus discípulos y de una gran muchedumbre. Su caminar, bien podemos decir, despliega vida por doquiera que pasa (cf. Lc 7, 21-23). Esta procesión presidida por Jesús nos evoca los caminos abiertos por el Evangelio en nuestra historia y las multitudes que han adherido con fe y se han comprometido, incidiendo decisivamente en la cultura cristiana que ha distinguido a nuestros pueblos.
Nos dice el Evangelio que al llegar a la puerta de la ciudad, Jesús se encuentra con otro grupo que viene en dirección contraria llevando un joven muerto para su sepultura. También nosotros encontramos en nuestro camino muchas "procesiones de muerte". Nos duele la muerte de tanta gente, víctima de la violencia causada por el narcotráfico. Nos duelen nuestras jóvenes generaciones que se desencantan con las instituciones que han perdido su credibilidad por causa de la corrupción campante.
Jesús nos enseña a no permanecer inertes ante la situación. Lo vemos cercano, misericordioso y consolador con la madre, y al mismo tiempo eficaz con el joven difunto. El proyecto del Padre inspira lo que debe hacer (cf. Lc 6, 36); con un gesto que coloca la persona por encima de algunas normas, como es el hecho de tocar el cadáver, Jesús lo resucita con la potencia de su palabra: "Joven, a ti te digo, levántate" (Lc 7, 14). ¿Cómo resuena esta frase hoy en este continente que el Beato Juan Pablo II llamó "de la esperanza"?
Y Jesús "se lo dio a su madre" (Lc 7, 15), dice el Evangelio. Jesús devolvió con vida a este joven, como hombre nuevo, a su madre y a su ciudad. Esta es la acción evangelizadora que queremos promover: el evangelio de una Pascua que transforma la persona y con ella a la sociedad, forma la comunidad y reconstruye la familia y el tejido social.
Este encuentro con Jesús es el punto de partida de un nuevo camino: ambas procesiones, la de la muerte y la de la vida, se convierten al final en una sola, la de la vida (Lc 7, 16-17). En Jesús la gente percibe la presencia del Dios fiel que camina con su pueblo, la respuesta de Dios a sus anhelos más profundos. Se capta y se expresa como confesión comunitaria de una fe que no se calla, sino que se vuelve anuncio que lleva por doquier el nombre y el Evangelio del Señor.
Jesús y su Evangelio es nuestro referente esencial. Él nos ha llamado, en él configuramos nuestra vida, por él somos enviados con el poder del Espíritu Santo. A él lo seguimos como Pastor escuchando su voz todos los días y adorando su presencia real en la Eucaristía; con él nos hacemos pastores comprometidos proféticamente con la vida de todos los latinoamericanos y caribeños sin excepción.
Como Iglesia portadora de la Vida del Reino de Dios nos sentimos llamados a llevar adelante una nueva evangelización que levante a los caídos, incluya a los excluidos de nuestra sociedad, sane a los heridos, responda a los que preguntan dónde está Dios en medio de las calamidades, devolviendo la esperanza de esa vida plena que brota del Crucificado Resucitado.
Invitamos a todas las Conferencias Episcopales y a todo el Pueblo de Dios a promover experiencias vivas y fuertes del Evangelio de manera que todos podamos decir: "Lo que hemos oído, lo que hemos visto, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida... se lo anunciamos a ustedes" (1 Jn 1, 1-2).
Unidos fraternamente en torno a nuestra Madre María, a quien este país Uruguay, que nos ha hospedado con tanta generosidad, invoca bajo el título de Nuestra Señora de los Treinta y Tres, le extendemos a todos nuestros hermanos Obispos un abrazo caluroso con las palabras de Juan: "que también ustedes estén en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Les escribimos esto para que nuestro gozo sea completo" (1 Jn 1, 3-4).
Montevideo, 20 de Mayo de 2011
ARCHIVOS