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 DOMINGO 26: Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo

 

 Al concluir la Audiencia General este miércoles en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI invitó a los fieles a participar en la Misa y procesión eucarística de la Fiesta del Corpus Christi.
El Papa invitó a los fieles "a unirse en este acto de profunda fe hacia la Eucaristía, que constituye el más precioso tesoro de la Iglesia y de la humanidad".
El Papa Urbano IV, luego del milagro eucarístico de Bolsena (1264) en el que una hostia consagrada manó sangre ante las dudas de un sacerdote sobre la presencia real de Cristo, decretó que la fiesta del Corpus Christi se celebrara en la Iglesia.
Para ello encargó a Santo Tomás de Aquino y a San Buenaventura que escribieran la liturgia para esta Solemnidad. Cuenta la historia que al oír lo escrito por Tomás, San Buenaventura en un acto de humildad comenzó a romper lo redactado por él ante la belleza del texto del primero.
La Solemnidad del Corpus Christi se celebra en algunos países el domingo siguiente a la fiesta de la Santísima Trinidad, que este años será el 26 de junio a cuya Misa y procesión eucarística están invitados todos los fieles.
Las procesiones son a modo de públicas manifestaciones de fe; y por eso la Iglesia las fomenta y favorece hasta con indulgencias. Pero la más solemne de todas las procesiones es la de Corpus Christi.
Esta fiesta tiene como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Presencia permanente y substancial más allá de la celebración de la Misa y que es digna de ser adorada en la exposición solemne y en las procesiones con el Santísimo Sacramento que entonces comenzaron a celebrarse y que han llegado a ser verdaderos monumentos de la piedad católica. Ocurre, como en la solemnidad de la Trinidad, que lo que se celebra todos los días tiene una ocasión exclusiva para profundizar en lo que se hace con otros motivos. Este es el día de la eucaristía en sí misma, ocasión para creer y adorar, pero también para conocer mejor la riqueza de este misterio a partir de las oraciones y de los textos bíblicos asignados en los tres ciclos de las lecturas.

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