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 MUERTE DIGNA: La Iglesia se suma a un debate delicado

 

 El caso de una madre que pide que "dejen ir" a su hija, reabrió el debate sobre la muerte digna, y desde la Iglesia no se excusaron de opinar sobre este tema delicado.
El presbítero Rubén Revello, del Instituto de Bioética de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica Argentina, explica la postura de la Iglesia.
"Ante la cercanía de una muerte que resulta inevitable e inminente es lícito en conciencia tomar la decisión de renunciar a tratamientos que sólo producirían una prolongación precaria y penosa de la vida, dado que existe gran diferencia ética entre provocar la muerte y permitir la muerte: la primera actitud rechaza y niega la vida, la segunda, en cambio, acepta su fin natural", precisó.
Agrega que "la línea de comportamiento con el enfermo grave y el moribundo deberá inspirarse en el respeto a la vida y a la dignidad de la persona y hacer disponibles las terapias proporcionadas, sin usar ninguna forma de ensañamiento terapéutico.
El especialista en bioética indicó, además, que es necesario "acatar la voluntad del paciente cuando se trate de terapias extraordinarias o peligrosas; asegurar siempre los cuidados ordinarios (alimentación, hidratación) y comprometerse en los cuidados paliativos, sobre todo en la adecuada terapia del dolor".
En tanto, Carlos Pineda, director del Departamento de Bioética de la Universidad Austral, dice que Camila "es un ser humano que merece ser respetado. Su familia no la considera un ser humano y por eso pide que se la mate, como a los animales, que se los sacrifica".
Más allá de Camila, Pineda sostiene que no se debe empujar a nadie a la muerte: "En el juramento hipocrático los médicos juran defender la vida. Siempre hay que acompañar al paciente hasta que se muera naturalmente".
Selva Herbón dice que Camila, de 2 años, "no oye, no ve, no habla, ni siente nada". Para tres comités de bioética, su estado es irreversible. En el hospital le responden que sin ley no pueden desconectarla.
"Si la muerte está, hay que dejarla acontecer", dice la mujer.
Su hija tuvo un problema en el parto (le faltó oxígeno y tuvo un paro cardiorrespiratorio del que salió tras 20 minutos de maniobras de reanimación). Las consecuencias fueron tremendas. Camila nunca respiró por sus propios medios. Fuente: VR

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