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 DOMINGO 25: Domingo Bíblico Nacional

 

 En el mes de la Biblia, y cerca de celebrar el Domingo Bíblico Nacional, ofrecemos algunas reflexiones acerca de la importancia de la lectura constante y orante de las Sagradas Escrituras, para el crecimiento y fortalecimiento personal y comunitario.
En el año 1961 en la Asamblea Plenaria del Episcopado Argentino se implanta en todo el país el Domingo Bíblico Nacional a celebrarse el último domingo de septiembre, más cercano a la fiesta de San Jerónimo, traductor de la Biblia al Latín en el siglo IV, que se celebra el día 30 de septiembre.
Posteriormente, el mes completo pasó a ser "Mes de la Biblia", con la intención de poner en práctica las indicaciones de la Constitución "Dei Verbum" del Concilio Vaticano II: promover la lectura y estudio de las Sagradas Escrituras.
Para el Mes de la Biblia, el Departamento de Pastoral Bíblica, de la Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica, escogió este año el lema: “En Ti está la fuente de la vida”.
Aparecida nos invita a pasar de una pastoral bíblica a una animación bíblica de la pastoral: “la importancia de una pastoral bíblica, entendida como animación bíblica de la pastoral, que sea escuela de interpretación o conocimiento de la Palabra, de comunión con Jesús u oración con la Palabra, y de evangelización inculturada o de proclamación de la Palabra” (DA 248).
Dentro del camino recorrido en el campo bíblico durante el último siglo, se comenzó con un “apostolado” que –bajo la consigna “la Biblia no es cosa de protestantes”– buscó que cada familia tuviera una Biblia, y para ello se hicieron ediciones populares y económicas. La Providentissimus Deus (León XIII, 1893) y la Divino Afflante Spiritu (Pío XII, 1943) favorecieron la re-conexión de la Biblia con la liturgia y la catequesis. Se tomó conciencia de la necesidad de formación y surgieron las escuelas bíblicas y los seminarios catequísticos en donde la temática bíblica, ocupó desde sus comienzos un lugar relevante.
En Argentina no siempre llegamos tarde: en 1958, un grupo de sacerdotes y laicos, convocados por el P. Alfredo Trusso, concibieron la idea de realizar una nueva traducción de la Biblia. En 1964 se publicaron los Evangelios, en 1968 todo el Nuevo Testamento, y la Biblia completa en 1981.
Gracias al impulso de la Dei Verbum (1969), del documento La interpretación de la Biblia en la Iglesia de la Pontificia Comisión Bíblica (1993), a la Evangelli Nuntiandi, y a las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano, han surgido “círculos bíblicos”, grupos de reflexión y últimamente se está redescubriendo la Lectio divina que enriquece la vida espiritual.
Y ahora un desafío: la Animación Bíblica de la Pastoral, para que la Biblia vuelva a ser el “principio vital” que circule por toda la Iglesia, ya que la Biblia no es una rama más del árbol de la Iglesia sino la savia que corre por su tronco y por todas sus ramas. (Departamento de Pastoral Bíblica – CEA)
La Sagrada Escritura es esencial en la vida de la Iglesia, es necesario que se tenga como el Alma de su formación, para que pueda escuchar, vivir y difundir con amor y certeza la Palabra de Dios.
La Biblia es palabra de Dios, siempre viva y actual. Se dirige hoy a cada uno de nosotros y exige una respuesta comprometedora. Es un reto y una responsabilidad.

Lectura de la Biblia

Entre los diversos métodos que se proponen acerca de en qué orden conviene leer la Biblia, compartimos tres:
1. El propuesto por san Jerónimo, el traductor de la Biblia Vulgata.
En la carta que el Santo escribe a Leta para que aconseje a su nieta la lectura de la Biblia, le dice lo siguiente: “Que cada día estudie algún pasaje de las Escrituras; que en lugar de joyas y las sedas se aficione a los libros divinos; que aprenda primero el Salterio; que busque una regla de vida en los Proverbios de Salomón; El Eclesiastés le enseñara a despreciar los bienes de este mundo; Job le proporcionara un modelo de fuerza y de paciencia. Pasara en seguida a los Evangelios; se asimilara ávidamente los Hechos de los Apóstoles y las Epístolas. Después pasa a los Profetas, el Pentateuco, Josue y los Jueces, los Libros de los Reyes y los Paralipómenos, para terminar sin riesgo por el Cantar de los Cantares.
2. Otros autores proponen este orden:
- Los Evangelios, por ser el centro y corazón de la Biblia.
- Los Hechos de los Apóstoles, que nos hacen asistir al desenvolvimiento de la Iglesia.
- Algunas de las Epístolas de san Pablo, por ejemplo, las que son mas cortas, mas fáciles y mas calidas, ya que revelan a Cristo y a su Iglesia.
- Los libros históricos del Antiguo Testamento.
- Los libros poéticos, especialmente los Salmos, para inspirarnos e intensificar en nosotros el espíritu de oración y de gratitud.
- Otras Epístolas de san Pablo, como a los Romanos, Gálatas, Corintios, Hebreos, que son mas profundas y con alusiones claras al Antiguo Testamento.
- Los libros proféticos.
- Y finalmente, el Libro del Apocalipsis, cuyas profecías son mas oscuras y difíciles de entender.
3. Un autor moderno, Jesús Sandemente Idiazabal, propone:
- “Por ser Cristo el fin y el centro de la Biblia, podría leerse en este orden:
a. Se comienza por los Evangelios
b. Después se puede pasar a los Hechos de los Apóstoles.
c. Las Epístolas de san Pablo. Puede acompañarse de un cuadro histórico y con mapas a la vista. Podría seguirse el siguiente orden: las dos escatológicas, las cuatro Epístolas mayores, las cuatro de la cautividad y por ultimo las pastorales.
d. Las Epístolas Católicas. Puede comenzarse por Santiago, que es el mas fácil de entender.
e. El Apocalipsis dará final al Nuevo Testamento.
f. Por los profetas, los primeros: Amos, Oseas, Isaías, Jeremías y Salmos mesiánicos.
g. Libros históricos, como Samuel y Reyes.
h. Luego el Pentateuco.
i. Los libros sapienciales
Pero cada cual puede leer las Escrituras como quiera, desde el principio, desde la mitad, tomando un libro que le interese, etc.

Sugerencias prácticas

- Cuando estés triste, lee Juan 14.
- Cuando te encuentres desilusionado: Salmo 27
- Cuando hayas pecado: Salmo 50
- Cuando estés preocupado: Mateo 6, 19-34
- Cuando te encuentre en peligro: Salmo 90
- Cuando te parezca que Dios esta lejos: Salmo 138
- Cuando estés desanimado: Isaías 40
- Cuando las dudas te asalten: Juan 7,17
- Cuando te sientas solo: Juan 15
- Cuando te sientas pobre y despreciado: Romanos 8,31-39
- Cuando te falte valor para una tarea: Josue 1.
- Cuando quieras ser cristiano autentico: Mateo 5
- Cuando quieras fortalecer tu fe: Hebreos 11
- Cuando te parezca que las cosas van de mal en peor: 2 Timoteo 3
- Cuando te sientas agobiado y cansado: Mateo 11,30

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