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 OCTUBRE: Mes del Santo Rosario

 

 La Iglesia dedica el mes de Octubre para honrar a María con el rezo del santo Rosario. Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos. El amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a llegar al Cielo. María intercede por nosotros sus hijos y no nos deja de premiar con su ayuda. Al rezarlo, recordamos con la mente y el corazón los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los luminosos y los gloriosos. Nos metemos en las escenas evangélicas: Belén, Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al pie de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra mente mientras nuestros labios oran.

Indulgencias para el Rosario
- Plenaria: se le concede al rezo de cinco misterios del mismo en una iglesia u oratorio o bien en familia, en comunidades religiosas o en una asociación piadosa.
- Parcial: se le concede al rezo en otras circunstancias.
Cabe aclararse que:
- Debe rezarse en forma contínua.
- Se le debe añadir a la recitación vocal la meditación de los Misterios
- En la recitación pública los Misterios deben annciarse conforme a la costumbre del lugar.
- En la recitación privada basta que a la oración vocal se una la meditación del Misterio (Enchiridion indulgentiarum, 3° ed., 1999, concesión 17 1).

Cómo rezar el Rosario
Como se trata de una oración, lo primero que hay que hacer es saludar, persignarnos y ponernos en presencia de Dios y de la Santísima Virgen.
Luego, se enuncian los misterios del día que se van a rezar y comenzamos a meditar en el primero de estos cinco misterios. Durante la oración de cada misterio, trataremos de acompañar a Jesús y a María en aquellos momentos importantes de sus vidas. Aprovechamos de pedirles ayuda para imitar las virtudes y cualidades que ellos tuvieron en esos momentos. Al meditarlos frecuentemente, estas guías pasan a formar parte de nuestra conciencia, de nuestra vida. Podemos ofrecer cada misterio del rosario por una intención en particular y se puede leer una parte del Evangelio que nos hable acerca del misterio que estamos rezando.
Cada misterio consta de un Padrenuestro seguido de diez Avemarías y un Gloria. Usamos nuestro rosario pasando una cuenta en cada Avemaría. Así seguimos hasta terminar con los cinco misterios.
Al terminar de rezar los cinco misterios, se reza la Salve y se termina con las Letanías.

Los Misterios
Los veinte misterios que se rezan nos recuerdan la vida de Jesús y, dependiendo del día, se rezan de la siguiente forma:
LUNES Y SÁBADO: MISTERIOS GOZOSOS. 1. La Anunciación del ángel a la Virgen. La obediencia; 2. La Visita de la Virgen a su prima Isabel. Amor al prójimo; 3. El Nacimiento del Hijo de Dios. Desprendimiento; 4. La Presentación del niño Jesús en el templo. Pureza de intención; 5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo Sabiduría en cosas de Dios.
MARTES Y VIERNES: MISTERIOS DOLOROSOS. 1. La Oración de Jesús en el huerto. Verdadero arrepentimiento de los pecados; 2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo. Espíritu de sacrificio; 3. La coronación de espinas. Desapego a lo material; 4. Jesucristo es cargado con la Cruz. Paciencia por mi cruz; 5. La crucifixión de nuestro Señor Jesucristo. Generosidad
MIERCOLES Y DOMINGOS: MISTERIOS GLORIOSOS. 1. La Resurrección de Jesucristo. Fe, Esperanza y Caridad; 2. La Ascensión del Señor a los Cielos. Deseo de ir al Cielo; 3. La venida del Espíritu Santo. Deseo de vivir en Gracia; 4. La Asunción de la Virgen a los Cielos. Amor a María; 5. La Coronación de la Virgen en los Cielos. Perseverancia
JUEVES: MISTERIOS LUMINOSOS. 1. El Bautismo de Jesús en el Jordán 2 Co 5, 21; . Mt 3, 17; 2. Las bodas de Caná; Jn 2, 1-12; 3. El anuncio del Reino de Dios Mc 1, 15; Mc 2. 3-13; Lc 47-48; 4. La Transfiguración; Lc 9, 35; 5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. Jn13, 1.

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