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 CONDECORACIÓN PONTIFICIA: Don Antonio recibió entre lágrimas de emoción la distinción

 

 En la santa Misa que monseñor Andrés Stanovnik presidió ayer a las 20 en la Iglesia Catedral “Nuestra Señora del Rosario”, y concelebrada por monseñor Domingo Salvador Castagna, Arzobispo Emérito de Corrientes, don Antonio Yanak recibió la distinción pontificia por los años de servicio geneoroso, piadoso y discreto en la Casa Arzobispal.
De la mano de monseñor Domingo Salvador Castagna, don Antonio recibió el reconocimiento del Papa.
La emoción invadió a don Antonio Yanak cuando tomó conocimiento de que sería condecorado por la Santa Sede, y ayer en la santa Misa continuaba embargado por una profunda emoción, sostenido por los abrazos y atenciones de su hermana María Cirenia, quién es religiosa de la Congregación de las Hermanas Azules y que vino especialmente de Lomas de Zamora (Buenos Aires) para acompañar en este importante momento a Antonio.
Yanak es el primer laico en recibir la Condecoración Pontificia de San Gregorio Magno de la Santa Sede, aunque dos laicos recibieron otras condecoraciones.
El reconocimiento consiste en una de las más altas distinciones otorgadas por un Papa. Fue creada en 1831 por el Papa Gregorio XVI para honrar la memoria del Papa Gregorio el Grande. En la actualidad, con esta Orden se premian los méritos por destacados servicios, en favor de la Iglesia que por razón de nobleza y de notoriedad de sus actos o el grado de su generosidad, se consideran dignos de ser honrados por una expresión pública de estima por parte de Roma.
Oriundo de Misiones, don Antonio hace 60 años presta servicios en el Arzobispado de Corrientes. Allí cumplió distintas funciones. Fue cartero, mozo, portero, telefonista, mandadero, guardián, jardinero.
Moderado y generoso, como lo describen sus más allegados, el condecorado feligrés fue la mano derecha de cinco obispos. Estuvo al servicio de monseñor Francisco Vicentín, Jorge Manuel López, Antonio Rossi, Domingo Salvador Castagna y actualmente, Andrés Stanovnik. Jubilado, don Antonio, aún continúa brindado su tiempo y generosidad a la comunidad con la humildad que lo caracteriza.

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