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 El Santo Padre celebró una santa misa por los países de Latinoamérica

 

 El Papa, presidió la celebración eucarística por la independencia de los países de América Latina, en la Festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona del continente. Ante una multitud de fieles que colmó la basílica de San Pedro el Pontífice alentó en su homilía a reforzar las raíces espirituales del continente. Monseñor Andrés Stanovnik estuvo presente, como delegado de la Conferencia Episcopal Argentina.
En Corrientes, el Arzobispo Emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, presidió la santa misa que fue concelebrada por los sacerdotes del clero, ese mismo día, a las 20, en la Iglesia Catedral.
Antes de comenzar la Misa, el secretario de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL), profesor Guzmán Carriquiry, leyó algunos textos sobre el bicentenario de las independencias de los países latinoamericanos y la presencia de la Virgen de Guadalupe en la vida espiritual del continente. Luego, el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, arzobispo de Santo Domingo, República Dominicana y primado de América Latina, dirigió una oración a la Patrona del continente; después el cardenal Marc Ouellet, presidente de la CAL y prefecto de la Congregación para los Obispos dirigió un saludo al Santo Padre.
La misa comenzó con el ingreso por la nave central de la Basílica de dos jóvenes por cada país latinoamericano, con sus respectivas banderas que después de un breve saludo a la Virgen de Guadalupe fueron colocadas al piel del altar.

La homilía del Papa
Benedicto XVI leyó su homilía en castellano y comenzó expresando que como sucesor de Pedro no podía dejar pasar la fiesta de la Virgen de Guadalupe, Madre y Estrella de la Evangelización de América "sin hacer presente la alegría de la Iglesia por los copiosos dones que Dios en su infinita bondad derramó durante estos años en esas amadísimas naciones de América, que tan entrañablemente invocan a María Santísima".
El Papa dijo luego que “la venerada imagen de la Morenita del Tepeyac, de rostro dulce y sereno, impresa en la tilma del indio san Juan Diego, nos conduce siempre a su divino Hijo, el cual se revela como fundamento de la dignidad de todos los seres humanos, como un amor más fuerte que las potencias del mal y la muerte, siendo también fuente de gozo, confianza filial, consuelo y esperanza".
Seguidamente se refirió, en portugués, al canto del Magnificat, la alabanza que hace Santa María a Dios agradeciendo las maravillas obradas por el Señor en ella, que "hoy sigue mostrando su amor por todos los hombres, particularmente por los que enfrentan duras pruebas".
Tras recordar que la Virgen sigue mostrando a los hombres, con sencillez, "la única Luz y la única Verdad: su Hijo Jesucristo", el Papa resaltó que es importante que los pueblos de América "salvaguarden su rico tesoro de fe y su dinamismo histórico-cultural, siendo siempre defensores de la vida humana desde su concepción hasta su ocaso natural y promotores de la paz".
"Han de tutelar igualmente la familia en su genuina naturaleza y misión, intensificando al mismo tiempo una vasta y capilar tarea educativa que prepare rectamente a las personas y las haga conscientes de sus capacidades, de modo que afronten digna y responsablemente su destino".
El Papa exhortó además a trabajar por la solidaridad y la reconciliación, para hacer frente y erradicar "toda injusticia, violencia, criminalidad, inseguridad ciudadana, narcotráfico y extorsión".
El Santo Padre recordó luego que fue el beato Juan Pablo II quien animó a emprender la tarea de una Nueva Evangelización que sea "nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión".
Por ello exhortó a proseguir la "Misión Continental" en América promovida por los obispos en Aparecida en Brasil en 2007 para que "la luz de Dios brille, pues, cada vez más en la faz de cada uno de los hijos de esa amada tierra y que su gracia redentora oriente sus decisiones, para que continúen avanzando sin desfallecer en la construcción de una sociedad cimentada en el desarrollo del bien, el triunfo del amor y la difusión de la justicia".
El Papa anunció luego que viajará a México y Cuba antes de la Pascua de 2012, "para proclamar allí la Palabra de Cristo y se afiance la convicción de que éste es un tiempo precioso para evangelizar con una fe recia, una esperanza viva y una caridad ardiente".
Tras encomendar todos estos propósitos a la Virgen de Guadalupe, el Santo Padre invocó "la intercesión de tantos santos y beatos que el Espíritu suscitó a lo largo y ancho de la historia de ese continente, ofreciendo modelos heroicos de virtudes cristianas en la diversidad de estados de vida y de ambientes sociales, para que su ejemplo favorezca cada vez más una nueva evangelización bajo la mirada de Cristo, Salvador del hombre y fuerza de su vida". (Fuente: AICA)

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