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EN LA PROCLAMACION DEL AÑO DE LA FE

MENSAJE DE PASCUA 2012

"Jesús ha resucitado (…) vive en nosotros
y en Él ya podemos gustar la alegría de la vida eterna".
Benedicto XVI

La semana pasada, en el predio del Parque Mitre, asistí a la puesta en escena del autosacramental “La Pasión de Cristo”, que estuvo a cargo de un nutrido elenco de actores. Me emocionó profundamente la piedad y el recogimiento que reinaba entre ellos y en la gente, asistiendo a los sucesos que representaban las últimas horas de la vida de Jesús. A continuación, fue impactante la escena de la resurrección y la alegría honda y sincera que estalló en todos. Allí, en el Parque Mitre, mujeres, hombres, jóvenes y niños –pueblo sencillo y humilde del barrio Laguna Seca– brindó un espectáculo artístico religioso de primer nivel. Fue una verdadera fiesta de la fe.
Por otro lado, unos días antes, la Comisión Arquidiocesana de Cultura inauguraba la muestra integral “Camino de Fe”, en la que, mediante diversas creaciones artísticas, se plasmaban los tres grandes momentos del Misterio Pascual: la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesús. La inauguración se realizó en la casa que tiene la Universidad del Noreste, en el corazón de la ciudad de Corrientes, con el auspicio del Gobierno Provincial y Municipal, el Museo Histórico de la Ciudad y la mencionada Universidad. Los que asistieron a esa inauguración eran representantes de la vida artística y del ámbito intelectual de nuestra sociedad. En ese recinto de la cultura y de la ciencia, pudimos comprobar que la razón humana y la fe, cuando encuentran los cauces adecuados para actuar en beneficio de la vida, se enlazan casi espontáneamente. Así, en un clima de piedad y de respeto, hemos “visto” y sentido que Jesucristo vive, que su pasión, muerte y resurrección nos reconcilia con Dios y entre nosotros, y que, como decía el Santo Padre, “en Él ya podemos gustar la alegría de la vida eterna”.
La primera reacción que produjo en los discípulos la resurrección de Jesús fue una dicha incontenible. Inmediatamente, aquellos primeros testigos hicieron correr la voz: “se apareció a los Doce” (1Cor 15,5), y luego a otros muchos más. Algunos de ellos no sólo vieron a Jesús resucitado, sino que lo escucharon y comieron con él. Entre ellos se destaca la experiencia de los dos discípulos de Emaús (Lc 24,13), que se sintieron profundamente transformados por el encuentro con Él, el mismo que había sido muerto y sepultado unos días antes, pero ahora ya no pertenecía más al mundo de los muertos. Un inmenso gozo es el sentimiento que experimenta la persona que se encuentra con Él. Fe, alegría y vida son realidades inseparables y definitivamente vinculadas a la fuente de donde brotan: la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Jesucristo vivo sigue provocando hondas conmociones en la historia. Vemos y sentimos con qué fuerza aflora la alegría que nace de la fe, en aquellos acontecimientos religiosos y culturales que están abiertos a una visión trascendente de la vida. Creer en Jesucristo abre la mente y ensancha el corazón, para ver en el otro a uno de los nuestros, un hermano, una hermana, que reclaman ser respetados y amados. Por eso, el que profesa la fe cristiana rechaza el pensamiento que sostiene la cultura de la muerte, con sus propuestas contrarias a la vida y la familia, y desaprueba todo aquello que daña y desfigura la dignidad del ser humano, pero es amigo y se empeña a favor de todo lo que es auténticamente humano. El Año de la fe, que anunció el Papa Benedicto XVI, es una feliz ocasión para renovar “el encuentro con Jesucristo y la belleza de la fe en Él”.
A las comunidades de nuestra arquidiócesis y a todo nuestro pueblo, junto a los que tienen responsabilidades en la función pública, les deseo la enorme alegría que nos da la fe en la vida nueva de Jesucristo resucitado, y la gracia de vivir conforme a ella. ¡Felices Pascuas de Resurrección!
Mons. Andrés Stanovnik OFMCap.
Arzobispo de Corrientes

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