ARCHIVO > PRENSA > NOTICIAS

16 DE ABRIL

 Siete años de Benedicto XVI al frente de la Iglesia

 

 El 16 de abril de 2005 el cardenal Joseph Ratzinger cumplía 78 años. Dos días después entró en el cónclave para elegir al sucesor de Juan Pablo II. Lo que ocurrió 24 horas después, es historia.

Con estas palabras, se anunciaba la elección del nuevo Santo Padre: “Annuntio vobis gaudium magnum; Habemus Papam. Eminentissimum ac Reverendissimum Dominum, Dominum Josephum Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinalem Ratzinger qui sibi nomen imposuit Benedicti XVI”.

Se cumplen ahora siete años de esta elección. Durante este tiempo, Benedicto XVI ha escrito las encíclicas “Deus Caritas Est”, “Spe Salvi” y “Caritas in Veritate”. Ha realizado más de 30 viajes dentro y fuera de Italia y ha visitado 23 países de los cinco continentes.

El padre Federico Lombardi, S.I., portavoz de la Santa Sede, ha recordado lo que se decía de él cuando fue elegido: "Muchos se preguntaron si, tras años marcados por la enfermedad de su gran predecesor, su papado sería tan fuerte y duradero como se esperaba, y si un teólogo que había conducido un dicasterio específicamente doctrinal durante tanto tiempo sabría cómo abordar las muy diferentes tareas del gobierno pastoral de la Iglesia universal".

Pues bien, ¿cuáles son los resultados? La lista que hace Lombardi no deja lugar a dudas de cómo Benedicto XVI ha disipado todas esas dudas:

-23 viajes internacionales;
-23 países visitados;
-26 viajes dentro de Italia;
-4 sínodos de obispos;
-3 jornadas mundiales de la juventud;
-3 encíclicas e infinidad de otros actois magisteriales;
-2 años dedicados, a San Pablo y al Sacerdocio;
-2 libros, Jesús de Nazaret y Luz del mundo.

Y, añade Lombardi, "hemos visto al Papa afrontar con valentía, humildad y determinación -esto es, con un claro espíritu evangélico-, situaciones difíciles, como la crisis de los abusos sexuales".

Además, "y por encima de todo, hemos conocido, por la coherencia y consistencia de sus enseñanzas, que la prioridad de su servicio a la Iglesia y a la humanidad es conducir a las almas a Dios, al Dios que nos dio a conocer Jesucristo, y que la fe y la razón se ayudan mutuamente en la búsqueda de la verdad y responden a las expectativas y exigencias de cada uno de nosotros y de la humanidad en su conjunto, que la marginación de Dios y el relativismo son serios peligros de nuestro tiempo".

Lombardi recuerda, por último, que la tarea continúa, y el Papa tiene por delante a corto plazo el Encuentro Mundial de las Familias, el viaje a Oriente Medio, el Sínodo para la Nueva Evangelización y el Año de la Fe.

Todo ello está, concluye, "en las manos de Dios, al servicio de Dios y de su Iglesia".

ARCHIVOS