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 Corrientes tiene un nuevo sacerdote, el padre Antonio De Iacovo.

 

El domingo 15, día de la Divina Misericordia, fue ordenado sacerdote, Antonio Salvador Pablo De Iacovo, en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, de Bella Vista, donde, desde hace un año, desempeña tareas pastorales. La ceremonia, fue presidida por el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik.
Este lunes 16, ofició su primera misa, el padre Antonio, en la parroquia del Carmen. Entre los feligreses, se encontraba su mamá, Rosario Siciliano, de 90 años, quien emocionada participo de la celebración. Lo acompañaron los sacerdotes, Raúl Alcorta y Cristian Soto, y el diacono permanente, Hugo Martínez.
El arzobispo de Corrientes, monseñor Stanovnik, con quien el nuevo sacerdote, allá por 1968, compartió los primeros años de estudio en el seminario y presenció su casamiento, fue el encargado de ordenarlo. Se volvieron a encontrar, uno ya siendo Arzobispo y el otro retomando sus estudios de Teología, con la firme decisión de entregar su vida al sacerdocio y trabajando pastoralmente en barrios humildes de Don Torcuato, en Buenos Aires, mientras continuaba su actividad de programador de computadoras para diversas empresas.
Acompañaron en ese trascendental momento en la vida de Antonio, el Vicario General de la Arquidiócesis, José Billordo; y sacerdotes de Corrientes, San Miguel, Saladas, San Roque, Mburucuyá, y del Seminario “La Encarnación”. También estuvieron presentes muchos amigos que llegaron desde las comunidades bonaerenses en representantes de seis diócesis, según destacó Antonio.
Transcurridos los diferentes momentos de la emotiva ceremonia, donde fue ungido como sacerdote y proclamado como tal, alrededor de las 20.50, Antonio recibió las felicitaciones de la comunidad que lo adoptó desde hace un año en la cual acompaña a la pastoral penitenciaria y a otros grupos parroquiales y donde, además, da clases de Latín en el Instituto de Formación Docente.
Notablemente emocionado, el padre Antonio agradeció “a los sacerdotes que lo guiaron en su vocación, al pueblo de Bella Vista que ha-ce dos años no sabía ni si-quiera quién era yo y que me abrió las puertas como a un hijo más”. También mencionó a monseñor Andrés “quien fuera mi compañero de facultad y que esta noche me ordenó, y a Dios porque en-tendí que en mi camino sólo debo decir que sí a lo que El me propone”, expresó.

Su camino hacia el sacerdocio
Antonio de Iacovo, nació en Italia, en un pueblo llamado Rose, en Calabria. Llegó a Argentina a los 11 meses, después de la guerra, en 1949, y sus padres se instalaron en Villa Bosch. A los 11 años ingresó al seminario de los Padres Josefinos.
Después de algunos años de formación, sintió que su vocación lo llevaba por otros caminos. Tiempo después de dejar el seminario, cuando se encontraba trabajando en la antigua compañía Entel, conoció a quien sería su esposa, durante más de 30 años, y la madre de sus cuatro hijos.
Dedicado al trabajo y a su familia, en el año 2003, Antonio comenzó a participar con más compromiso en las actividades de su comunidad parroquial. En ese entonces, sentía que “estar a disposición” de su comunidad, era lo que el Señor le pedía.
En 2007, falleció su esposa, y comenzó a preguntarse, con sus hijos ya grandes y con sus vidas hechas, “cómo seguir la vida”. Desde su oración siempre le surgía claramente que “debía estar al servicio”, y esa palabra le resultaba liberadora.
Al relatar su experiencia de vida y el proceso que lo fue llevando a esta decisión, que implica para una persona de su edad un nuevo comienzo, Antonio señalaba convencido de su palabras, que “si uno sabe escuchar y está atento, Dios te lleva con suavidad, invitándote entre muchas opciones a seguirlo y no se enoja ante las decisiones que uno elija”. Asegura que “a todos Dios nos quiere santos, desde el lugar en el que estamos”.

Homilía del Arzobispo: http://www.arzcorrientes.com.ar/vernoticia.php?id_new=2872
Fotografías, en el Albun de Picasa de la página web del Arzobispado.

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