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AMPLIAN UN ALBERGUE PARA PERSONAS EN SITUACION DE CALLE

Con refugio y comedor, una parroquia abre sus puertas a la misión social

 La comunidad de Nuestra Señora de Itatí solicita colaboración para acondicionar un refugio cuya ampliación inició la semana pasada. En la parroquia también se dictan clases de apoyo y de peluquería. Además, funciona un comedor donde asisten cerca de 200 chicos.

 
Cuentan los feligreses que los orígenes de la Parroquia “Nuestra Señora de Itatí” se remontan hace casi medio siglo con una capillita que se erigía a la vera del arroyo Limita. Fue una de las últimas comunidades en desprenderse de la jurisdicción de la Santísima Cruz de los Milagros.
Ubicada en la esquina de la avenida Teniente Ibáñez y calle Salta, hoy la parroquia no sólo es una espacio para profesar la fe cristiana, sino que su tarea social profundiza en el corazón de la comunidad, la cual está integrada por vecinos de distintos barrios vulnerables de la zona Sur, entre ellos, del Galván II, conocido como Trujillo, y Quilmes.
En el complejo funciona el refugio “Beato Juan Pablo II” para personas en situación de calle; también un comedor y se dictan clases de peluquería para brindar una salida laboral a madres y padres de familia.
Una de las prioridades de la institución es la ampliación del albergue. Con capacidad para unas 10 personas, unas siete conviven en las instalaciones. “Son personas que no tienen a ningún familiar y su preocupación es tener un lugar donde dormir”, explicó el cura párroco Roberto Carlos Pini, en diálogo con El Litoral.
Por ello, la comunidad puso en marcha la construcción de una segunda habitación y de una sala de estar, sector donde se alojarán las mujeres y sus chicos al cual bautizarán “Beata Madre Teresa de Calcuta”. Es que al lugar también concurren familiares de pacientes del Hospital “J.R. Vidal” que son oriundos del interior y que no tienen dinero suficiente para pagar un hotel o alquiler. Por ello, es habitual la presencia de madres con niños.
Las obras se ejecutan con al aporte de los feligreses y de algunas donaciones privadas. Desde Caritas Arquidiocesana, su referente Lourdes Senio confirmó a este diario que colaborarán con fondos para habilitar el sector. Los trabajos permitirán alojar a más de 20 personas, especialmente en período invernal.
Dado que la actividad es permanente, la comunidad solicita colaboraciones, sea con donaciones de frazadas, colchones, pintura, alimentos, ropa, así como contribuciones para finalizar el acondicionamiento de la sala; hasta manos que ayuden a servir la comida, que actualmente está a cargo de un matrimonio, Roberto y Claudia. Desde la parroquia, en tanto, destacaron que quienes deseen colaborar pueden acercarse hasta la secretaría parroquial (Teniente Ibáñez y Salta) de martes a domingo de 17 a 20 y preguntar por Mercedes Acosta.
En el refugio, además, brinda su aporte, la Dirección de Minoridad y Familia con un programa destinado a la Tercera Edad, a cargo de Nelly Pintos. Vale mencionar que en el complejo funciona un club de abuelos y un comedor que recibe una contribución del Pnud y de Desarrollo Humano. Allí se brinda un almuerzo y copa de leche a unos 200 chicos y ayer, la comunidad finalizó la refacción de dichas instalaciones.
En el edificio se dictan clases de apoyo escolar y cursos de peluquería. Estos se realizan gracias al esfuerzo propio ya que no dependen de un programa. “Tenemos 15 alumnos y con salida laboral”, indicó a este diario la profesora Rita Angelina García. La clase de peluquería de dictan los días lunes de 15 a 18 y los miércoles de 15,30 a 17,30 de cosmetología y embellecimiento de manos y de pies. Los cursos tienen una duración de seis meses, y se abona una cuota de 30 pesos que incluye los materiales. La inscripción continúa abierta y no sólo concurren mujeres, también se animan los padres de familia como una forma de obtener mayores ingresos. Los estudiantes convocaron a modelos para realizar las prácticas.
Fuente: Diario El Litoral



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