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HOMILIA

Monseñor Castagna habló de las dignidad del pueblo en las celebraciones en el Santuario de San Cayetano

 

San Cayetano presenta la valoración evangélica de la dignidad humana. El texto del Evangelio de San Lucas previene contra el engaño producido por el materialismo y la soberbia del poder. La mirada de Dios, en la mirada de Cristo, se detiene en los pequeños y humildes que ciertamente entenderán su mensaje. Los llama “pequeña grey”… son sus íntimos, sus seguidores fieles, a quienes el Padre constituye en propietarios del Reino. En esa expresión, anunciadora de la llegada del Mesías, están incluidos los auténticos valores. Los hombres se equivocan cuando pretenden confundirlos con baratijas, mentiras, inconsistentes argumentaciones y corrupción. A los pequeños, y a quienes quieren adquirir la sabiduría de los pequeños, los exhorta: “Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón no destruye la polilla. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón” (Lucas 12, 33-34). No a todos se aplica de la misma manera esa exhortación El Maestro llama a algunos para vivir, en forma radical, el contenido de su mensaje; los inviste para ello de una misión que los dedica a que el mundo entienda y practique espiritualmente sus exigencias.

San Cayetano creó una Fraternidad de consagrados, llamados teatinos, que se empeñan en vivir esa radicalidad del llamado de Jesús. En la persona del Santo resplandecen los valores evangélicos de tal forma que todos puedan entenderlo. Lo comprobamos en la celebración de su fiesta, entre los innumerables peregrinos que acuden a él como bendito Patrono del pan y del trabajo. Atendiendo los testimonios de muchos devotos compruebo las necesidades profundas que padece nuestro pueblo humilde y pobre. Al mismo tiempo veo emerger sentimientos de gratitud que perduran y trascienden la solución de sus problemas. Muchos de ellos declaran, con conmovedora sencillez, que se acercan a agradecer y a orar por sus familiares y amigos. ¿Cuál es la lectura que corresponde a esas manifestaciones simples y espontáneas? La intercesión del Santo atrae la gracia de Dios que obra transformaciones sorprendentes. Más allá de las respuestas puntuales a la cruel situación de pobreza e injusticia que sufre nuestro pueblo, se produce un verdadero descubrimiento de su dignidad personal, que no desaparece por causa del olvido injusto de sus representantes políticos, del hambre, de la salud desatendida, de la inseguridad no resuelta, del ambiente moral enrarecido por las toxinas de la droga y la pornografía, de la agresión, ideológicamente motorizada, a sus familias, a sus niños, a sus jóvenes y a sus ancianos.

San Cayetano es un testigo insobornable del Evangelio y, en consecuencia, inspirador de un comportamiento personal y social coherente con sus valores. Su presencia intercesora logra, en los corazones de los peregrinos, que Jesús sea reconocido como Salvador y ofrezca regir los destinos de los pueblos anhelantes de justicia y auténtica fraternidad entre los hombres y mujeres

que los conforman. No se honra al Santo decidiendo leyes y estilos de administrar la justicia y el bien común, opuestos a las enseñanzas evangélicas que la Iglesia encarna y custodia legítimamente. La auténtica dignidad de la persona es revelada por Cristo a todos aquellos que acepten escucharlo. Está destinada - me refiero principalmente a los políticos y dirigentes sociales que se autocalifican cristianos - a inspirar el fundamento ideológico y la estructura política y social del Estado. Otorgo a lo dicho un énfasis especial porque nuestro pueblo se confiesa, en su mayoría, adherente a la fe católica. San Cayetano ha sido un heroico ministro de la Palabra. Su intercesión reclama que la dignidad personal de todos, particularmente de los más pobres, sea respetada. Nuestra Patria, tan bendecida con dones humanos y riquezas naturales, no debería sufrir los horribles desniveles económicos y culturales que hoy la aquejan.

Roguemos a Dios, por intercesión de San Cayetano, que por el trabajo digno y suficiente lleguemos al pan material pero, también, al de la salud, al de la educación, al de la seguridad, al de la fraterna convivencia y, particularmente, al de la fe.


Domingo 12 de Agosto
XXVI Peregrinación Trabajadores


9:00 Misa en honor a nuestro Patrono
10:30 Recibimos a la XXVI Peregrinación de los trabajadores.
11:00 Misa de los Peregrinos presidida por nuestro Arzobispo Monseñor Andrés Stanovnik.
13:00 Festival Folklórico
17:00 Procesión y Misa

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