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Corrientes, 15 de agosto de 2012

Palabras de introducción a la bendición de la Primera Feria Provincial del Libro

Una Feria del libro es un acontecimiento auspicioso para la comunidad.

Donde hay un libro abierto y un hombre atento a su lectura, allí hay cultura, el hombre se cultiva y, en cierto sentido, ‘se hace más hombre’, se humaniza. El hombre es más hombre cuando se abre pacíficamente a la convivencia y al desarrollo junto con sus semejantes. Dios bendice todo lo que está a favor de la vida humana y de su verdadera realización. Por eso, la historia enseña que donde se plantó la cruz cristiana, también floreció la escuela, el hospital, la iglesia y el progreso.

El libro impreso, tal como lo conocemos básicamente aún hoy, fue el primer vehículo que puso la cultura al alcance de todos. Los datos que entregan los historiadores nos muestran que las raíces culturales de nuestra Patria se remontan a los siglos XVII y XVIII. En el año 1705 se hace la impresión del primer incunable, escrito en guaraní en las Misiones jesuíticas de Loreto. Se trata del primer libro completo que se conoce proveniente de una imprenta hecha en América. Es importante destacar que con excepción del papel que es genovés, el resto de los elementos utilizados: tipos, tinta y prensa, fueron hechos en las misiones, motivo éste que la transforma en la primera imprenta de origen americano. Con motivo del Bicentenario de la Patria –que en realidad tiene más de cuatro siglos de existencia– se reditó por primera vez en forma de facsímil.

Junto a estos datos, es importante conocer también el título de este incunable: De la Diferencia entre lo Temporal y Eterno. En el título se puede intuir un pensamiento que busca reconocer la autonomía de las cosas temporales, es decir, de todo lo que se puede medir y pesar. Pero, al mismo tiempo, esa autonomía no desvincularía lo temporal de lo eterno, como si fueran dos esferas independientes y paralelas. Al contrario, le otorgaría a cada esfera su propia consistencia, pero sin división, ni mezcla, ni confusión. A primera vista puede parecer algo abstracto hablar ‘de la diferencia entre lo temporal y eterno’, sin embargo son conceptos fundamentales para comprender, por una parte, la autonomía de las ciencias humanas, y por otra la dependencia respecto de la valoración ética a la que esas ciencias deben estar sujetas. Dicho de otro modo: tener clara esa autonomía e interdependencia, hace que el progreso de las ciencias se oriente al bien del hombre y de la sociedad y no hacia su ruina.

Dios es Palabra ‘Logos’. Si no fuera así, nada podríamos decir de él. Se dio a conocer, se hizo Palabra Encarnada. Conocerlo es una fiesta, nos hace más libres y más hombres, como todo conocimiento que se acerca a la verdad. Por

eso, cuando decimos que Dios llama, es porque él es Palabra y se hace oír. De nada nos sirve una trascendencia difusa y sin rostro. El que nos creó se hizo oír, por eso lo reconocemos como Palabra. Además, se hizo ver para que lo sintamos, lo toquemos y lo podamos reconocer: es Jesucristo, muerto y resucitado, vivo entre nosotros. Él continúa comunicando su palabra: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Por él, con él y en él, procedamos a la bendición de esta Primera Feria Provincial del Libro.

Mons. Andrés Stanovnik OFMCap.
Arzobispo de Corrientes

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