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Manifiesto de la XXXIII Peregrinación Juvenil del NEA a Itatí.

 Como todos los años, los jóvenes del NEA leyeron, al término de la misa concelebrada por el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, como ordinario del lugar, presidio la misa, que fue concelebrada por los obispos de Goya, monseñor Ricardo Faifer; de Santo Tomé, monseñor Hugo Santiago; de San Roque (Sáenz Peña); de Formosa, monseñor José Conejero Gallego; y de Oberá, monseñor Damián Bitar, quien tuvo la responsabilidad de predicar a los peregrinos.


"Como jóvenes queremos dejar a los pies de nuestra madre los sueños y la vida de la juventud del NEA y de Argentina.
Queremos que el grito de nuestros jóvenes se escuche, especialmente el de aquellos que viven la secuela de la pobreza.
La crisis familiar nos lastima a quienes soñamos con un proyecto de vida basado en el amor y la comprensión.
Nos duele profundamente y nos sentimos impotentes ante el suicidio de muchos jóvenes porque todo les resulta relativo y sin sentido.
La ausencia de oportunidades laborales, nos limita en el desarrollo personal, y en muchas ocasiones nos empuja a emigrar en búsqueda de nuevas oportunidades.
Los jóvenes sufrimos el desvanecimiento de la concepción integral del ser humano en relación con el mundo y con Dios.
Hoy cuando tanto se habla de exclusión: el gran excluido de la sociedad argentina es Dios mismo.
Nosotros los jóvenes católicos, nos sentimos marginados de una sociedad que no contempla y no recuerda la identidad de las raíces de nuestros pueblos y pretende sumirnos en la nada desde la intolerancia, la indiferencia, la banalización de lo sagrado, y la falta de respeto hacia la fe de cada persona.


¡CRISTO ES NUESTRA VIDA!
Por ello, para evitar la desintegración de nuestras vidas, los jóvenes de la Región del NEA apostamos a la autoafirmación desde un proyecto que no excluye a Dios en nuestro camino. Él se hace presente en nuestra historia y en la de nuestros pueblos.
Queremos ser “Apóstoles de la Juventud”, para anunciar con alegría y esperanza a aquél que lo da todo y no quita nada. Es Jesucristo en quien depositamos nuestros sueños y auténticos anhelos de transformar la realidad, de construir la Civilización del amor.
Es necesario que todos nos formemos para ser protagonistas en la acción social y política y el cambio de estructuras, conforme a la Doctrina Social de la Iglesia, optando por el anuncio evangélico a todos, especialmente a los mas pobres y necesitados sin excluir a nadie.
El Espíritu Santo nos impulsa hacia una Nueva Evangelización, nos hace cruzar el umbral de la puerta de la Fe, desde donde todo se hace posible con la mirada misericordiosa de un Dios que quiere ser presencia amorosa en la vida de todos.
Creemos que todos los jóvenes tenemos capacidad para oponernos a la adicción de la droga, al placer desordenado, al alcohol, al uso indiscriminado de la comunicación virtual, y toda forma de violencia.
Queremos acompañar a todos, anunciando el amor que el Dios de la vida tiene por cada uno. No tememos al sacrificio ni a la entrega de la propia vida".

María, Nuestra Señora de Itatí, te entregamos nuestros sueños y te pedimos que renueves nuestra esperanza, especialmente la de tantos jóvenes que aún no conocen a tu Hijo Jesús para que en él encuentren vida plena.

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