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ORIGENES DE LORETO

Herencia jesuítica

La reducción de Loreto fue la primera fundada hacia 1610 en las Misiones, más allá de las Cataratas del Iguazú, en la región el Guayrá. Los padres jesuitas José Cataldino y Simón Maceta son sus fundadores.

En 1631, ante los reiterados ataques de los mamelucos paulistas -bandoleros de la región brasileña- 12.000 indígenas tuvieron que emigrar bajo la conducción del padre Ruiz de Montoya. A comienzos de 1632 llegaron al arroyo Yabebiry en la actual provincia de Misiones, arribando solamente 4.000 indígenas ya que el resto había perecido en el éxodo; allí se establecieron conformando dos pueblos: Nuestra Señora de Loreto y San Ignacio Miní.

Los jesuitas fueron expulsados de los dominios españoles en 1767. Ambos pueblos subsisten cincuenta años hasta la invasión portuguesa de 1817 comandada por el Brigadier Chagas. Los habitantes de las reducciones de Loreto, Corpus, Candelaria, Concepción, San Ignacio y San Carlos, formaron una sola columna -según un censo de 1822 eran unas mil setecientas familias- para escapar de la esclavitud y para salvar sus riquezas: las imágenes sagradas. Estas presidirían luego las poblaciones. ¡A toda costa había que impedir que cayeran en manos de los enemigos! Por eso resolvieron huir con ellas hacia tierras lejanas donde no pudieran alcanzarlos. El ilustre historiador y profesor don Pedro de Armengol Alegre en un artículo periodístico dice: No era el éxodo israelita llevando el Arca de la Alianza, pero como el (pueblo) escogido huía en procura de una tierra donde pudiera vivir en paz, conduciendo, en su penosa peregrinación, las imágenes adoradas, cuya salvación procuraba al precio de su propia vida.

Los emigrantes de los pueblos reducidos se establecieron en terrenos de la jurisdicción de Corrientes, en los antiguos establecimientos ganaderos de los jesuitas, en la zona denominada Loma de Yatebú. Refundaron y reorganizaron la población con el mismo nombre que habían tenido en las Misiones: Loreto. Construyeron una capilla en la que colocaron la hermosa imagen de la Virgen de Loreto; y otras que habían transportado. Entre ellas, el Santísimo (Corpus), figura plana en un panel que se cuelga en la pared; éste sería patrono de la ex reducción misionera de Corpus; hoy la conserva una familia del lugar. También la imagen de Nuestra Señora de la Candelaria, talla hermosa, presumiblemente trabajada en la reducción misionera de Candelaria y de la que sería patrona; hoy conservada por otra familia. Otra hermosa estatua es la de San Carlos, la que habría sido de la reducción del mismo nombre; fue regalada por vecinos indios a una señora, pasando a sucesivos herederos. Esta última estatua tiene el brazo derecho roto. Y las otras estatuas quedaron, juntamente con la Virgen de Loreto, en la capilla que habían construido. En la actualidad se conservan en el museo de la Iglesia en el pueblo.

Loreto, desde su refundación en Corrientes hasta el año 2006, integró el territorio de la parroquia de San Miguel; aunque en algunos períodos fue reconocido como Vice parroquia.

Cuando celebremos el Centenario de nuestra diócesis agradeceremos al Señor y a la Virgen María por nuestra herencia jesuítica. (Colaboración: Cristian Salinas, cristian@loreto.com.ar , www.loreto.com.ar )


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