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EN TIEMPOS DE EMERGENCIA

Monseñor Andrés Stanovnik: abrir nuestro corazón e inteligencia a nuevas instancias para expresar la fe

En la mañana del 9 de julio el Arzobispo de Corrientes celebró junto con la comunidad del Seminario Menor Arquidiocesano y del Instituto Privado Católico “Nuestra Señora de Itatí” su Fiesta Patronal.
Monseñor Andrés Stanovnik presidió la santa Misa que se celebró en la Capilla del Seminario, acompañado por el Vicario General, presbítero José Billordo, y por el Rector, presbítero Horacio Da Silva.
Durante la Misa, Monseñor resaltó que la Fiesta de la Virgen de Itatí es probablemente una de las que más impacte en el sentimiento religioso de los habitantes de esta parte del país, “es una advocación profundamente arraigada en el sentir de los fieles del Nea. Este año no podemos celebrar esta Fiesta como en otras oportunidades. Estamos viviendo una situación de emergencia sanitaria y es necesario que tomemos todas las precauciones para cuidarnos. Estos cuidados son, sin dudas, del agrado de la Virgen”.
“Algunos suelen decir que si estamos con Jesús y con la Virgen nada nos puede pasar, -agregó- pero si bien, esto es en parte cierto, no podemos dejar de lado lo que es razonable y cumplir con las disposiciones de los organismos de la salud, que nos enseñan a cuidarnos ante esta situación de emergencia sanitaria”.
“María, con su inmensa fe en el Señor, no dejó de actuar razonablemente. Ante el peligro, toma a Jesús en sus brazos y con José huyen hacia Egipto para proteger al niño de la matanza planeada por el rey Herodes. Ellos podrían haber pensado estamos con el Hijo de Dios, nada malo nos puede pasar, sin embargo, confiando en Dios, tomaron las precauciones que la sana razón les dictaba para proteger la vida del niño y la de ellos”, ejemplificó.

Del mal un bien
El Pastor de Corrientes citó luego al beato Abad, quien dijo: “Ella es madre nuestra, madre de nuestra vida, de nuestra incorrupción, de nuestra luz. Ella, pues, por ser madre de Cristo, es madre de nuestra sabiduría, de nuestra justicia, de nuestra santificación, de nuestra redención. Por ello es más Madre nuestra que la misma madre carnal, ya que nuestro nacimiento de ella es superior; de ella, en efecto, procede nuestra santidad, nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación, nuestra redención”. Por ello, Ella nos cuida, y esto el Concilio Vaticano II lo destacó en la Constitución Lumen Gentium, al expresar que María “por su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz”.
“Dios no quiere el mal, como no quiere la enfermedad, y él no hizo el pecado ni la muerte; sin embargo, de todo eso, él nos enseña a sacar un bien, si nosotros confiamos en él, como lo hizo María junto a la Cruz. Dios nos muestra, en Jesús, que venció el pecado y la muerte, que del mal él saca un bien mucho mayor. ¿Cómo comprendemos esto?, sólo si nos colocamos de nuevo frente a la Cruz de Jesús, y contemplamos con los ojos de la fe el misterio del amor entregado hasta el extremo, vida y esperanza nuestra”.
Monseñor Stanovnik remarcó luego que es entendible que estemos sensibles y desconcertados bajo el impacto de la pandemia, pero instó a que esta circunstancia nueva que nos toca enfrentar “nos tiene que llevar a abrir nuestro corazón e inteligencia a nuevas oportunidades. Por ejemplo, ante la necesidad de quedarnos más en casa, tenemos la ocasión de encontrarnos más en familia, compartir, dialogar y, sobre todo, orar juntos. Reunámonos en familia alrededor de nuestros altares familiares, honremos a la Virgen y con ella que nos muestra a Jesús, recemos por la unión en la familia, por los enfermos, por aquellos que los cuidan y por nuestra patria”.

Fiesta Patria
También en su Homilía monseñor Stanovnik recordó que en el Día Litúrgico de la Virgen de Itatí, nuestro país celebra además el Día de la Declaración de la Independencia.
“Este año celebramos esta fiesta en el marco del Bicentenario que festejaremos en el 2010. La independencia, una vez declarada se transformó en tarea, cada día en la construcción de nuestra patria debemos tender a ser verdaderamente una Nación: Queremos ser Nación”, resaltó monseñor recordando el Documento de la Conferencia Episcopal Argentina del año 2001.
“Hoy necesitamos volver a pensar y descubrir el valor y la aplicación de algunos valores esenciales para la convivencia social, como son: la autoridad, el diálogo, la obediencia y la libertad. A veces parece que hemos perdido hasta la comprensión misma de estos conceptos. Da la impresión que ya no sabemos qué significa autoridad, no sabemos qué ni a quién obedecer, y en ese estado es difícil encontrar el camino de la libertad constructiva y del diálogo abierto y sincero con todos. El verdadero sentido de esos valores encuentran su inspiración y sentido cuando abrimos el corazón a Dios y contemplamos el misterio del amor entregado hasta el extremo y a María junto a la cruz”.
Al finalizar Monseñor destacó nuevamente que es importante fortalecer las familias, porque los valores de la persona crecen dentro de ese seno fundamental. “Aprovechemos este momento particular, que nos regala más tiempo para encontrarnos y estar en familia, para orar juntos y estrechar los vínculos familiares, base fundamental para construir una Nación”, finalizó.



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