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La santificación es el centro de Año Sacerdotal

Ciudad del Vaticano, 5 Ago. 09 (AICA) El prefecto de la Congregación para el Clero, cardenal Claudio Hummes, aseguró que el papa Benedicto XVI espera que el espíritu que prime en el Año Sacerdotal, por los 150 años de San Juan María Vianney, sea la santificación, al presidir ayer en Ars, Francia, una misa en honor del Santo Cura de Ars.
En el santuario dedicado al santo, y ante el obispo de Belley-Ars, monseñor Guy Marie Bagnard, y numerosos sacerdotes y fieles llegados de toda Francia; el purpurado destacó que la Iglesia "quiere decirle a los sacerdotes que da gracias a Dios por ellos, que los admira y los ama, los quiere sostener con su oración, los acompaña en su camino de fidelidad, les manifiesta su reconocimiento, los quiere ayudar concretamente y colaborar con ellos en su tarea pastoral".
Tras explicar que los sacerdotes del mundo tienen una cita con el Santo Padre del 9 al 11 de junio de 2010 en el Congreso Internacional en Roma, el cardenal Hummes resaltó el ejemplo del Santo Cura de Ars, cuya vida "es rica de enseñanzas. Él aparece como modelo sacerdotal por su vida de fe y oración constante, por su espiritualidad profunda y sólida, su penitencia, su humildad y pobreza, su modo de colocar la celebración de la misa en el centro de la vida parroquial, su infatigable y maravilloso ministerio del sacramento de la Confesión, su ministerio de la Palabra de Dios para la predicación y la catequesis, su amor por los pobres, su caridad pastoral que lo llevaba a encontrar a cada habitante de su parroquia para convertirlo y salvarlo".
San Juan María Vianney, agregó, "no quería perder a ninguno y no quería descansar sin antes haber visto a todos en la iglesia, asiduos y frecuentes en la recepción de los sacramentos".
"Así también nosotros (los sacerdotes) –continuó– por el simple hecho de nuestra ordenación, estamos todos consagrados para participar en la misión universal del Hijo de Dios, Jesucristo. Es nuestro ser sacerdotal y misionero. Con la exigencia de adaptarnos a las necesidades específicas de nuestra época, somos 'enviados' para anunciar la Buena Nueva a todos los hombres, en particular, como hizo el Cura de Ars, a todos los bautizados que se han alejado de la luz de la fe, comenzando por los más pobres".
Tras señalar que el sacerdote no puede limitarse a su templo parroquial sino que debe salir de él para buscar a los fieles, el Prefecto de la Congregación para el Clero subrayó la importancia de atenderlos en el sacramento de la confesión porque "todavía hoy, ciertamente, nuestros contemporáneos buscan el perdón, la paz interior, la reconciliación con Dios y el prójimo, pero con frecuencia no encuentran a la persona que pueda indicarles el camino o que los comprenda en la confesión. Es verdaderamente un ministerio esencial de todo sacerdote".
Por último, el cardenal Hummes invitó a los presentes "a hacer de sus familias verdaderas iglesias domésticas, focos ardientes de fe y amor, en donde se rece juntos. No tengan temor si el Señor elige a uno de vuestros hijos para hacerlo sacerdote. Osen en cambio pedirle al Señor la gracia de una vocación sacerdotal en la familia".+
 
Carta a los sacerdotes
Asimismo, el Prefecto envió una carta a todos los sacerdotes en la que pone de relieve que la actual cultura occidental dominante, “cada vez más difundida en el mundo a través de los medios globalizados y la movilidad humana”, presenta ”nuevos desafíos altamente comprometedores en el campo de la evangelización”. Se trata de una cultura profundamente acentuada por un relativismo, que rechaza toda afirmación sobre cualquier verdad absoluta y trascendente y, por eso, “destroza también los fundamentos de la moral y se cierra a cualquier religión”. De esa manera se pierde la pasión por la verdad, que se reduce a una “pasión inútil”.
El purpurado subrayó que es necesario reconocer que la actual cultura dominante, posmoderna, “conlleva un grande y verdadero progreso científico y tecnológico, que llena de estupor al ser humano, sobre todo, a los jóvenes”. Pero el uso de este progreso no tiene siempre, como motivo principal, el bien del hombre y de todos los hombres. ”Le falta un humanismo integral, que sería el que podría darle su verdadero sentido y finalidad”. “Podríamos hablar -dijo Hummes- de otros aspectos de esta cultura: consumismo, libertinaje, cultura del espectáculo y del cuerpo. Es evidente que todo eso produce un laicismo que no quiere la religión y hace todo lo que puede para debilitarla o, al menos, la deja sólo en el ámbito privado de las personas”.
El arzobispo emérito de San Pablo observó luego que producto de esta cultura es la “descristianización”, tal vez demasiado visible, en la mayoría de los países cristianos y, especialmente, en aquellos de Occidente. Ha bajado el número de vocaciones sacerdotales, disminuido también el número de los presbíteros, sea por falta de vocaciones o por el influjo cultural en el que viven, constató. “Todo esto –ha explicado- podría conducir a la tentación de un pesimismo descorazonador, que condena al mundo actual y que nos induciría a retirarnos en la trincheras de la resistencia”.
Los pastores, dijo el cardenal Hummes a los sacerdotes, “hoy somos llamados, con gran urgencia, a realizar la misión, sea ad gentes, sea en las regiones de países cristianos en los que tantísimos bautizados se han alejado al no participar en nuestras comunidades o, quizás, han perdido la fe”.
 “No podemos tener miedo o quedarnos inmóviles dentro de nuestra casa” exclamó señalando que “no esparciremos la semilla de la Palabra de Dios sólo desde la ventana de nuestra casa parroquial, sino que iremos al campo abierto de nuestra sociedad, comenzando por los más pobres, llegando a todos los niveles e instituciones de la sociedad”.
Por último, el cardenal Hummes sostuvo que “nuestro pueblo quiere sentir la proximidad de su Iglesia”, e invitó a ir hacia la sociedad actual, “con gozo y entusiasmo, seguros de la presencia del Señor en medio de nosotros y convencidos de que será Él quien llamará a las puertas de los corazones de aquellos a quienes hablaremos de Él”

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