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VIERNES 14
San Maximiliano Kolbe, patrono de los comunicadores católicos
Este viernes se celebra el día de San Maximiliano María Kolbe, patrono de los comunicadores católicos.
Maximiliano Kolbe mártir (-1941) nació en Zdunska-Wola, Polonia, fue sacerdote de la Orden de los Frailes Franciscanos Conventuales.
Estando en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, y habiéndose enterado de que iba a ser muerto un prisionero que era padre de familia, el padre Kolbe se ofreció para morir en lugar de aquel. Su martirio ocurrió el 14 de agosto de 1941 en el campo de concentración de Auschwitz, Polonia.
Fue canonizado por Juan Pablo II en 1982, ante la presencia de Francisco Gajowniczek, el hombre por quien ofreciera su vida.
Símbolos del Infierno. Guillermo Ortiz SJ
Reflexión para el día del Patrono de los periodistas en todas las ramas de las Comunicaciones Sociales
¿Eres como un grano de trigo?
Ahí está el grano de trigo. Las espigas maduras cosechadas desbordan la bolsa de arpillera en Nitramnas. Un grano cae fuera y rueda más allá.
Llegó el camión que carga las bolsas al molino donde el trigo será triturado para el pan de la mesa de familia, y en el camión, otro grano más cae de la bolsa y queda en una rendija de la carrocería: ‘Me salvé de morir en el molino’ pensó, pero al poco tiempo el vestido verde y nauseabundo del moho de humedad lo abrazó gélido, lo deformó, lo pudrió.
El grano que cayó de la bolsa en el campo, vio como el camión se alejaba sin él. Miro el cielo rutilante, justo antes que una pisada lo hundiera totalmente en la tierra. Ahí quedo el grano aplastado y en el oscuro, hasta que no sintió mas nada de nada, porque se había muerto.
Al tiempo, el campesino dueño del campo encontró al borde del camino una planta grande de trigo y recogió sus espigas generosas para usarlas como semillas…
Por esto de la muerte que da fruto, Tertuliano dice: ‘Sangre de mártires, semilla de cristianos’
En una ocasión, Jesús frotó unas espigas en sus manos y aparecieron los granos de trigo. Y mirando la mies dorada que ondulaba en el campo, dijo: “Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da fruto abundante.
El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.
El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre”.
(Juan 12, 24-26 Libro del Pueblo de Dios)
Símbolos del infierno Maximiliano Kolbe, Franciscano polaco, gran apóstol de María Inmaculada y santa Teresa Benedicta de la Cruz - Edith Stein, que nacida en la fe hebrea fue conquistada por Cristo en edad adulta y se hizo monja carmelita, murieron asesinados en el campo de concentración de Auschwitz.
En el ángelus del domingo 9 de agosto el Sucesor de Pedro los recordó especialmente:
“Estos santos –dijo- son testigos de aquella caridad que ama ‘hasta el extremo’, que no tiene en cuenta el mal recibido, sino que lo combate con el bien (cfr 1 Cor 13,4-8). De ellos podemos aprender, especialmente los sacerdotes, el heroísmo evangélico que nos empuja, sin temer a nada, para dar la vida por la salvación de las almas. El amor vence la muerte!”
“… Los campos de concentración Nazis, como todos los campos de exterminio, pueden ser considerados símbolos extremos del mal, del infierno que se abre sobre la tierra cuando el hombre se olvida de Dios y a El sustituye, usurpándole el derecho a decidir qué es el bien y qué es el mal, de dar la vida y la muerte.”
¿Un dios errado y arbitrario?
“Por desgracia este triste fenómeno (del hombre que se olvida de Dios y usurpa el derecho de dar la vida y la muerte) no esta circunscripto a los campos de concentración –afirmó el obispo de Roma-Ellos son más bien el punto culminante de una realidad amplia e difusa, a menudo con límites borrosos.”
Los santos Benedicta de la Cruz y Maximiliano Kolbe “nos hacen reflexionar sobre las profundas divergencias que existen entre el humanismo ateo y el humanismo cristiano; una antitesis que atraviesa toda la historia, pero que al fin del segundo milenio, con el nihilismo contemporáneo, ha llegado a un punto crucial…”
“De una parte, hay filosofías e ideologías, pero, siempre más, también modos de pensar y de actuar que exaltan la libertad como único principio del hombre, como arbitrariedad, en alternativa a Dios, de tal modo que transforman al hombre en un dios, pero en un dios errado que hace de la arbitrariedad el propio sistema de comportamiento.”
“Por otra parte tenemos los santos que, practicando el evangelio de la caridad, dan razón de su esperanza; ellos muestran el verdadero rostro de Dios, que es Amor, y al mismo tiempo, el rostro auténtico del hombre, creado a imagen y semejanza divina.
Queridos hermanos y hermanas –concluyó el Papa, recemos al a Virgen María, para que nos ayude –en primer lugar a nosotros sacerdotes- a ser santos como estos heroicos testigos de la fe y de la entrega de sí al martirio. Es este el único modo de ofrecer a las instancias humanas y espirituales, que suscita la crisis profunda del mundo contemporáneo, una respuesta creíble y exhaustiva: aquella de la caridad en la verdad.”
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