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MISION CON LA IMPRONTA DE APARECIDA

La Iglesia moviliza a sus sacerdotes para que la lucha contra pobreza sea prioridad

Así surge en una carta pastoral del Episcopado con orientaciones para la acción pastoral y social. Tiene como fundamento el eje "inclusión-exclusión, comunión-aislamiento". Autocrítica y acercamiento a las necesidades de la gente.

La Conferencia Episcopal Argentina, que preside el cardenal Bergoglio, exhortó a los sacerdotes a una misión pastoral y social, con la impronta de Aparecida, a fin de que "la erradicación de la pobreza y el desarrollo integral de todos" sean una "prioridad nacional".

En una carta pastoral dirigida a los sacerdotes y comunidades religiosas, al concluir tres días de deliberaciones de la Comisión Permanente del Episcopado, instó al clero s a convertirse en verdaderos discípulos misioneros, pero con inevitables referencias al escenario social en el cual estos deben desarrollar su ministerio pastoral.

Entre los desafíos más apremiantes, los obispos mencionan la cuestión social, que "abarca tanto las situaciones de exclusión económica como las vidas humanas que no encuentran sentido y ya no pueden reconocer la belleza de la existencia".

Asimismo, dirigen su mirada a todos los estamentos de la sociedad, pues incluyen en ese contexto "el crecimiento del individualismo y el debilitamiento de los vínculos personales y comunitarios".

El documento, explican, tiene por objetivo llegar a las capillas, parroquias y diócesis de toda la Argentina y basa su espíritu en la necesidad de convertir verdaderamente a los religiosos en discípulos y misioneros.

La doble dimensión (discípulos y misioneros) trazada por los prelados supone un mismo acto y se emparenta con el seguimiento de Jesús y sus sentimientos.

Así, los obispos se adentran en una inicial autocrítica que tiene por objeto dejar en claro cuáles han sido hasta ahora los obstáculos para que sacerdotes hayan visto truncadas muchas veces los modos de relación con la feligresía.

Se proponen, así, "alcanzar un renovado estilo misionero" a partir de lo que denominan una "conversión pastoral".

Citando a Juan Pablo II, los obispos argentinos admiten "errores, infidelidades, incoherencias y lentitudes pastorales que hay que abandonar".

De igual forma, se proponen dejar de lado "estructuras caducas" o actitudes que los alejan del verdadero espíritu evangelizador.

Celebran, al mismo tiempo, la falta de un plan programático, que supondría límites a una tarea sin plazos y abierta en sus posibilidades de expansión. Más bien invitan a un estado permanente de misión evangelizadora, con las características propias de cada iglesia particular.

Sostienen, en particular la necesidad que se advierte sobre la gente que "busca y necesita lugares de acogida y de confianza" y basan la acción en el eje "inclusión-exclusión, comunión-aislamiento".

Fuente: VR




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