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CELEBRACION EN LA MERCED

Monseñor Stanovnik: La consagración a María nos pide hoy a todos, autoridades y pueblo, coherencia y ejemplaridad

Gran cantidad de fieles se congregaron ayer, como se viene haciendo desde 1660, para honrar a Nuestra Señora de la Merced. Con numerosas celebraciones y actos se festejó el día de la Patrona Jurada de la Ciudad de Corrientes y sus contornos, culminando con la Solemne Procesión y la santa Misa Central, presidida por el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik.
Monseñor destacó en su Homilía que los testimonios de fe y de devoción a la Virgen de nuestros mayores “nos impulsan hoy a nosotros: pueblo y autoridades, a renovar nuestro compromiso cristiano y nuestras responsabilidades ciudadanas. Las actas del tiempo, en las que se registran las sucesivas elecciones de colocar esta ciudad bajo la protección de la Virgen, no descuidan un detalle importante: esa elección fue hecha por voluntad del pueblo y las autoridades civiles”, expresó, y agregó que “esta conjunción de voluntades revela un pueblo con vocación de libertad y con deseos de participar real y efectivamente en las cosas que atañen a todos. En esa articulación, la autoridad se afirma por la cercanía a su pueblo; se justifica por la capacidad y eficiencia en dar respuesta a las necesidades reales de la gente y lo hace junto con ellos; y se distingue por la escucha, el respeto y la transparencia de su gestión”.
En otro tramo de su Homilía, el Pastor de Corrientes resaltó que “cuando las generaciones que nos precedieron cayeron en la cuenta de lo que significaba la Madre de Dios para ellos, se sintieron espontáneamente impulsados a honrarla y prestarle juramento de fidelidad. Todo el obsequio que le profesaban les parecía poco ante la inmensidad del don que recibían a través de Ella. El don de Dios que Ella traía, modificaba profundamente las relaciones entre ellos. Tomaron conciencia de que las relaciones entre los seres humanos no podían reducirse a la lógica del “te doy, si me das”, o al mero cumplimiento de derechos y deberes. Eso no basta para hacer digna y plena la vida del hombre. Tenía que haber algo más. Algo que redimiera las relaciones humanas del mero intercambio de intereses. Y el que revoluciona radicalmente las relaciones humanas, liberándolas de todo egoísmo, es Jesucristo, el don de Dios, que nos trajo María. En Él descubrimos que la felicidad viene como consecuencia de una vida vivida como don total de sí mismo. El juramento y la consagración a María, entran de lleno en esa dinámica de respuesta total a Dios, quien totalmente se entregó por amor a nosotros. Y el mejor modo de honrarla como Patrona, es comprometer toda nuestra vida en ese acto de consagración”.
“La casa de Corrientes –continuo diciendo después- y sus contornos quiere ser la casa de María, donde pueblo y autoridades renovamos nuestro compromiso de hacerla casa, donde quepan y vivan dignamente todos sus hijos e hijas; una casa donde no haya un solo niño o niña desnutridos y ninguno en la calle, cuando debería estar en la escuela; donde los padres, tutores y maestros, que son sus autoridades respectivas e inmediatas, se distingan porque los aman hasta el sacrificio de sí mismos, y encuentran tiempo para estar con ellos; en esta casa, que está bajo la protección de María, y en la que autoridades y pueblo nos consagramos a ella, los adolescentes y los jóvenes necesitan ver conductas ejemplares y coherentes en los adultos, sentirlos cercanos, responsables en señalarles los límites y sabios para acompañarlos y orientar sus vidas. Queremos ser una casa donde la autoridad no se degrade en altercados inútiles, dé ejemplo de respeto mutuo y de laboriosidad; sea transparente y austera en su gestión pública y en su vida privada”.
“Nuestra responsabilidad no admite más dilación: autoridades y pueblo, en ese orden de correlación y responsabilidades, como sucede en cualquier familia que quiere progresar y vivir en paz, debe poner manos a la obra”, exhortó monseñor.
“La consagración a María nos pide hoy a todos, autoridades y pueblo, coherencia y ejemplaridad. La convivencia humana progresa espiritual y materialmente, si se promueven relaciones de gratuidad, de misericordia y de comunión, dijo hace poco el Santo Padre Benedicto XVI; esas relaciones son posibles sólo si las comprendemos en la lógica del don. La Señora de la Merced nos trae ese don absolutamente gratuito, sorprendente e inesperado, que es Jesucristo. Y nosotros, discípulos privilegiados que lo recibimos, dejémonos transformar por “la maravillosa dinámica de esa merced”. Que Ella nos lleve a todos, autoridades y pueblo, a ser misioneros audaces de ese don, a tratarnos con respeto, a escucharnos más, y a ser más responsables en la función pública y en el cumplimiento de nuestras obligaciones ciudadanas”, finalizó.
Texto completo de la Homilía en: http://www.arzcorrientes.com.ar/vernoticia.php?id_new=792  


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