ARCHIVO > PRENSA > NOTICIAS

MONSEÑOR DOMINGO SALVADOR CASTAGNA

Juan Bosco: magnífico promotor de una justicia regeneradora de la juventud caída

En el Centro Pastoral “Domingo y Laura” se celebró la misa central, con motivo de la visita a Corrientes de las reliquias de San Juan Bosco.
La Eucaristía se realizó a las 20, después de una intensa jornada que comenzó a las 6,30 con la llegada de la imagen de Don Bosco a la Basílica de Itatí, en donde fue recibida por el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, los padres orionitas y toda la comunidad.
Miles de jóvenes, niños, adultos y familias, pertenecientes o no a la gran familia salesiana de Corrientes, se dieron cita en los diferentes puntos que visitó la reliquia: Rotonda de la Virgen, Hospital Pediátrico Juan Pablo II, Casa Don Bosco, Colegio Salesiano Centro, Iglesia Santisima Cruz de los Milagros, Penitencieria, Colegio Pio XI, y Centro Pastoral Domingo y Laura.
La santa Misa estuvo presidida por el Arzobispo Emerito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, quien hizo hincapié en su Homilía en la relacion que existia entre Don Bosco y los jóvenes, relacion tan especial que se lo llamó “El santo de los jóvenes”.

Texto completo de la Homilia
El carisma de San Juan Bosco. La personalidad del “Santo de los jóvenes” ha trascendido su época y manifiesta hoy su asombrosa vigencia. ¡Qué providencial es el hecho de la visita de sus venerables reliquias en un momento crítico para nuestros jóvenes correntinos! San Juan Bosco encarna la solicitud evangélica de la Iglesia ante una juventud sin rumbo. Ha dejado una estela luminosa que orienta a otros en la tarea de mantener el carisma y de permitir su pleno desarrollo. Como siempre “tendremos pobres”, siempre, como en tiempos del Santo, tendremos jóvenes “sin rumbo”, acuciados por la mediocridad y la corrupción. Hay que suplicar al Dueño de la mies que envíe operarios para recoger la enorme cosecha, que corre el riesgo de pudrirse por falta de graneros que la contengan. La Iglesia necesita muchos Boscos que expresen eficazmente su solicitud por la juventud actual, dispersa y desorientada “como ovejas sin pastor”.

La ley debe estar al servicio de la justicia. Aquí están su imagen yaciente y su reliquia viniendo al encuentro de nuestros jóvenes más desamparados, como en tiempos de su vida mortal, entre los que se observan la pobreza extrema, la drogadicción, el alcoholismo, la orfandad y la delincuencia. La Iglesia y el mundo necesitan santos como Juan Bosco, provistos de la dulzura y paciencia de San Francisco de Sales. La ley es ineficaz y débil porque no está al servicio de la auténtica justicia. Juan Bosco fue magnífico promotor de una justicia regeneradora de la juventud caída en la delincuencia y horriblemente despistada de los auténticos ideales que guiaron a los grandes jóvenes de la historia. El santo confiaba plenamente en el cambio de aquella difícil juventud porque confiaba, más aún, en el poder de la gracia de Cristo. Sabía aplicar con verdadera habilidad humana y sobrenatural los medios que la Iglesia había depositado en sus manos el día de su Ordenación sacerdotal. Supo, ante todo, dejarse hacer interiormente por el Espíritu de Jesús, trocando su propio difícil temperamento colérico en mansedumbre, paciencia, humildad y valerosa disponibilidad al servicio de sus jóvenes.

San Juan Bosco, profeta de los valores evangélicos. Supo transmitir a sus salesianos, con mucha transparencia, el carisma que lo distinguió desde sus orígenes. Su necesidad actual es innegable. Los esfuerzos son insuficientes mientras no cuenten con la gracia de Dios, lamentablemente excluida de los proyectos pedagógicos impuestos desde un estado rendido al agnosticismo. San Juan Bosco es un profeta de los valores evangélicos, hoy puestos en duda por la seudo cultura que subyace en cierto malentendido y promovido progresismo. Él y sus hijos no quieren que ceda ese singular profetismo, como consecuencia de una desgastante polémica mediática; siguen comprometidos, desde el Evangelio, en la recuperación de una multitud de jóvenes que exhiben profundas heridas sangrantes, causadas por la corrupción y el desamparo. Nuestros jóvenes, en su mayoría, están bautizados en la Iglesia Católica, y aún están preservados de la extraña moda - que afecta a algunos adultos - de la apostasía de la fe bautismal.

Situación difícilmente imaginada. ¿Qué haría hoy San Juan Bosco? Conocemos su extraordinaria sensibilidad ante el sufrimiento de una juventud empobrecida y culturalmente desatendida. Las condiciones actuales no distan demasiado de las que caracterizaban a los jóvenes de su tiempo. El deterioro moral que se manifiesta en nuestra sociedad, expresa una gravedad difícilmente imaginada entonces. El pueblo argentino, originariamente evangelizado por la Iglesia Católica, necesita hombres de la espiritualidad y del temple de aquel santo sacerdote. No existe otra respuesta al desafío severo de la hora actual. El Siervo de Dios Juan Pablo II afirmaba: “El mundo actual necesita de los cristianos el testimonio de la santidad”.

Nuevas vocaciones para evangelizar a los jóvenes. Que el paso de las sagradas reliquias de San Juan Bosco despierten, en nuestros jóvenes, los grandes ideales que entonces supo suscitar en quienes compartieron su vida y su misión. Recordemos la maestría que manifestó en la educación de Santo Domingo Savio, de San Luís Orione y, en la distancia, de los Beatos Ceferino Namuncurá y Laura Vicuña. Quisiera mencionar la expresión del recordado Pablo VI en su Exhortación Apostólica “Evangeli Nuntiandi”: “En este mundo moderno... No sería exagerado hablar de un poderoso y trágico llamado a ser evangelizado “. (N° 55). Sin dudar lo aplico a nuestra juventud, la que nos alarma por su actual estado de dispersión y fragilidad ente el ataque inclemente del mal ejemplo y de la corrupción actuales. Ante los restos venerados de San Juan Bosco supliquemos su intercesión por sus amados jóvenes de hoy. Que su ejemplo heroico despierte la generosidad de nuevas vocaciones para la evangelización de una juventud que emite y particulariza “un poderoso y trágico llamado a ser evangelizado”.


ARCHIVOS