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:: Profesionales Católicos de la Arquidiócesis: La existencia del matrimonio es una cuestión lógica

El grupo de Profesionales Católicos de la Arquidiócesis realizó una reunión con la finalidad de presentar las explicaciones por las cuales se consideran inconstitucionales los proyectos de Ley que se presentaron en la Cámara de Diputados de la Nación, tendientes a aceptar el matrimonio homosexual.
Expresaron que “si se acepta que el matrimonio es bueno para el género humano, está fuera de toda discusión si debe admitirse el divorcio vincular o no, ya que el punto de partida no es ese, sino, si debe existir el matrimonio o es conveniente que sea suprimido y de imponga el amor libre, como ocurrió en los comienzos de la revolución bolchevique, en 1917, en Rusia. En esa ocasión, como los bolcheviques se levantaban contra todo lo que consideraban “burgués” y el matrimonio así era tildado entonces por estos revolucionarios, que veían en la paz de las familias un obstáculo para cimentar sus teorías arrasadoras del orden establecido, no encontraron mejor solución que declarar el amor libre, sin necesidad de casarse. La experiencia fue desastrosa, porque si el legislador propicia la irresponsabilidad ciudadana, aún en los pueblos más cultos, téngase por seguro que una parte significativa de la población caerá en esa vertiente. Es lo que ocurrió en Rusia, ya que se produjeron alrededor de ocho millones de niños que carecían de familia; o sea, madres solteras, sin auxilio del progenitor que actúo libremente y sin responsabilidad alguna, con el respaldo de la ley.
“Los soviéticos advirtieron este desvarío y ya en el Código de la Familia de 1926 se instauró un régimen que se asemejaba al matrimonio, que era la inscripción de la unión de hecho, la que podía reemplazarse por otra, a voluntad del que los solicitaba, pocos años después se instauró el matrimonio civil y, aunque se admitía el divorcio, el Código Civil soviético establecía en una de sus primeras disposiciones, que los derechos que el código reconocía, quedaban sujetos en su ejercicio, a la condición de que no redundasen en perjuicio del Estado Soviético. Inspirados por este principio los jueces soviéticos no admitía el divorcio si existían hijos de corta edad. En otras palabras, obligaban a los cónyuges a convivir y mantener la familia, con duras penas de extrañamiento a Siberia si no cumplía, porque era atentar a los fines del Estado.
“Alexander Soljenitsin, premio Nóbel de Literatura, en su “Archipiélago GULAG”, refiere con lujo de detalles la cantidad de miles de personas que eran enviadas a Liberia por diez o veinte años, principalmente por razones políticas, pero cabe suponer que en estas riadas –como él denomina a las caravanas- deben haber habido algunos maridos reacios a la convivencia con sus respectivas esposas.
“Igualmente los chinos ahora también tratan de evitar las descendencia extramatrimonial, pues tienen el agudo problema de superpoblación, llegando al extremo de que imponen a los matrimonios no tener más de un hijo, y hasta dos los que viven en zonas rurales, penándose con multa el incumplimiento.

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